DEMASIADO GRANDE PARA MI
-Augusto últimamente se le veía distante y a veces molesto, ya su madre, empezaba a preocuparse y, sabía que no era por el asunto del accidente de las hijas.
El Dr. Augusto necesitaba a su hija como asistente en su nuevo trabajo, alguien que fuera de confianza y lo ayudara en todo lo que necesitaba, pero ahora con este inconveniente que, Carolina, se había fracturado el pie, solo tenía en mente a una persona, pero con lo testaruda y rebelde que era y con tantos roces entre los dos, era difícil que aceptara ser su asistente.
- Papá, ¡cuánto lo siento! ¡En verdad quiero trabajar para ti, pero con este problema de mi pie, me es difícil!