El Blanco Ocaso De Un Alfa Sin Alma
Ethan, mi cachorro de apenas tres años, se metió por error en territorio errante y lo mataron de forma brutal. Cuando me dieron la noticia, perdí el sentido.
Desperté y vi a Alexander, mi pareja Alfa, apretándome la mano con fuerza. Tenía la voz ronca por la tristeza.
—Te juro que voy a vengar a Ethan. Voy a despedazar a esos malditos errantes con mis propias manos.
Pero tres días después, en el entierro, escuché por casualidad una conversación entre Alexander y Marcus, su Beta.
—En serio no entiendo. —Marcus sonaba confundido—. ¿Por qué no dejó que el sanador de la manada ayudara a Ethan? Estaba herido de gravedad, pero vivo. Si hubiéramos actuado a tiempo...
—Fue Lucas. Empujó a Ethan haci