Adiós al Alfa: El secreto que me llevé
Lennox me tomó la mano, desesperado por decir algo más, pero los escoltas aparecieron y lo apartaron.
—Puede que ya no seas Alfa, pero yo sigo siendo la Luna de la manada, y Zane es el único heredero Alfa. Si vuelves a acercarte a nosotros, haré que te expulsen de la manada —dije, sin calidez, antes de darme la vuelta y cerrar la puerta tras de mí.
Lennox cayó de rodillas y se derrumbó, llorando, entendiendo por fin que el daño que había causado jamás podría deshacerse.