LA PREDESTINADA DEL ALFA REY
Sentía cada detalle del entorno que lo rodeaba.
El Lycan rugió, un sonido gutural que hizo dudar hasta a los más valientes. Con un salto, se lanzó contra los lobos de Lucian. Sus garras rasgaban la carne como si fueran cuchillas, y su fuerza aplastaba huesos con brutal facilidad. Se movía con velocidad y precisión inhumanas, despedazando a cualquiera en su camino. El ejército de Goldhaven, al ver la transformación del Rey Alfa, encontró un nuevo coraje. Los arqueros, a pesar de que sus flechas envenenadas disminuían, redoblaron sus esfuerzos. Hawlyn, en su forma de halcón, atacaba los ojos de los enemigos, cegándolos antes de que pudieran reaccionar.