Un pacto con el Alfa Kingsley
Cuando nos separamos intentando recuperar el aliento, lo miré a los ojos.
— Nuestro pacto se ha sellado, tu alma se ha unido a mi existencia, y desde este momento, tu, Dalila Alcalá, me perteneces, yo, Elikai Kingsley, el rey de los licántropos, soy tu dueño. — me dijo con tanta solemnidad y fuerza, mientras sentía nuestros aromas mezclándose.
Durante un momento, olvide en donde nos encontrábamos, pero el sonido de un gruñido, me lo recordó.