La pequeña esclava de Rey Alfa del Norte
Entre ellos, destacaba uno: alto, de cabello plateado, rostro marcado por una belleza cruel.
El nuevo rey de los vampiros.
El que había jurado destruirlos.
Ada, al frente de las tropas, cerró los ojos por un segundo.
Sintió la energía recorrerla, salvaje y ardiente.
Y entonces lanzó un aullido de guerra que desgarró el cielo.
Fue la señal.
Uno tras otro, los lobos cambiaron.
Huesos crujieron, músculos se expandieron, ropa rasgándose en jirones.