Encadenada al cazador
La miro y, por una milésima de segundo, casi le hago caso.
No puedo más, estoy tan cansada…
Me observo las garras ensangrentadas y subo un poco el brazo…muy lentamente.
Justo cuando estaba apunto de quebrarme, una voz distinta a las demás atraviesa el ruido, clara y cálida como un faro: ‘Aférrate a algún recuerdo bueno’.
Y un recuerdo inunda mi mente como lluvia de primavera: Aria abrazándome en la celda, su respiración contra mi pelo, su promesa susurrada: