El secreto del CEO
Es un halago para mí.
Tomasso se quedó en silencio por un par de minutos, estaba pensativo y enojado. Sabía que no quería invertir, lo conocía. Después de todo, de niña fui una de sus consentidas entre las hijas de sus empleados. Tal vez en ese momento nunca entendí sus charlas, pero las recordaba, y ahora sí que lo entendía. El poder lo es todo, y es lo que quiere conseguir. En este momento, sabía que el poder que deseaba era para controlarme a mí, para llegar a mi familia, a la raíz y arrancarla. Tal vez nunca nos vio como un problema, al menos cuando éramos más pequeñas, pero ahora, algo de nosotras le hacía buscar nosotras para acabar su trabajo.
—Lo entiendo, no hay problema —soltó al f