EL PADRE DE MI HIJO ES MI JEFE
— me preguntó
— A ti qué te parece, vaya turno que me ha tocado — contesté
Se sentó en la cama poniendo sus brazos a cada lado de mi cabeza, acercando su boca a mi boca lamiendo mis labios con su lengua, haciéndome imposible no corresponder a su dulce beso permitiendo que su lengua jugara con la mía hasta sentir su mano meterse por debajo de mi camisa, le puse mis manos en su pecho empujandolo y tirándolo al suelo.
— Ni lo intentes, me oyes jefe — le dije
— Vamos Katia, si lo estas deseando como yo desde la noche que nos conocimos — me dijo
— Esa noche estaba bastante bebida y no sabía que eras mi jefe y además que te quede claro que, sí digo no, es no, me marcho, por que, mi turno ya acabo