Magnate prohibido
Enseguida salimos fuera mi prima y yo, pues tengo prisa.
Tomamos el bus y tenemos suerte de que tiene asientos disponibles.
Paola empieza a conversar cuando nos sentamos, porque no he pronunciado ninguna palabra por la incertidumbre que siento.
—Susan, no quedaremos en la quinta parada, porque iremos a una empresa recién inaugurada y el dueño es precisamente un magnate ruso, quien vino a instalarse a este país. Ayer fui a una entrevista y tú también irás.