Un lazo inquebrantable
No fue hasta que los tuvo en frente que por fin pudo reaccionar
—Hola —dijo Megan, pero miró incómoda a Santiago
—Las presento, Allegra, ella es la señorita Megan Carrington —dijo Santiago, aunque parecía algo nervioso, pues Megan le había obligado a llevarla hasta ahí
—Mucho gusto, soy Allegra Ferrez —Allegra le tendió la mano y se dieron un suave apretón de unos segundos
—Mucho gusto. Hace unos meses me reencontré con Santiago y supe de ti, me moría de curiosidad por conocerte —dijo Megan con una voz tan suave que a Allegra le pareció caótica
—Ah, ¿Sí? Cuando se besaron —los ojos de Santiago se abrieron incrédulos, mientras Megan atinó una risita nerviosa