La Boda que Nunca Notó
Sin embargo, no era un mensaje de Ted, sino una publicación de Instagram de Anja.
Había subido una foto presumiendo dos pases VIP para la Ópera de París.
El texto decía:
«Aunque no entiendo mucho, se siente tan bonito tener a mis seres queridos conmigo.»
En la foto no se veía ninguna cara: solo dos figuras sentadas una al lado de la otra.
A primera vista, podían ser cualquiera.
Pero entonces lo vi.
El borde de una manga de abrigo oscuro, ligeramente doblada. La costura distintiva en el puño: limpia, precisa, inconfundible.