LA CENIZA DEL DESEO: El capitán de la 314
Y eso, en el gran esquema de las cosas, era una victoria que nadie nos podría quitar jamás.
Y así, mientras la nieve cubría los rastros de nuestros pasos en el jardín, nuestra historia continuaba escribiéndose, no con tinta, sino con momentos, con besos, con promesas susurradas en la oscuridad. Una historia que, aunque estuviera marcada por el dolor, era, ante todo, una historia de amor. Una historia sobre dos personas que se negaban a aceptar que su tiempo se había acabado. Una historia sobre nosotros.