Despertando los deseos del CEO
¿Cómo lo sabe?
—Porque cuando le acerco chocolate, sonríe. Cuando le acerco vainilla, hace una mueca.
—Entonces chocolate será.
—Y Nicolás no es exigente. Él come de todo.
—Como su tío.
Ana rió. El ambiente era cálido, casi familiar. Casi.
Porque Isabel, la madre de Cristóbal, también había ofrecido su ayuda. Y ahí comenzaban los problemas.
Isabel llegó a la villa una tarde, con una caja de muestras de tela para los centros de mesa. Se encontró con la señora Valenzuela en la sala, midiendo el espacio para la mesa principal. El choque fue inevitable.