EL CALOR DEL ORIENTE
Caminaron tomados de la mano, por la pasarela, sonriendo a todos hasta llegar a donde estaban los dos tronos.
Zabdiel subió un peldaño y luego extendió su mano a Isabella para que se uniera a él, señal de su ascenso oficial al trono; la nueva Soberana de Norusakistan, se dieron un rápido beso y se sentaron a disfrutar de la celebración final. Atractivos caballeros se encargan de repartir té y pastas a los presentes, y luego de aquello, una elegante cena para cerrar la celebración.
Todos los presente les dieron sus buenos deseos de prosperidad y fertilidad, lo cual hizo ruborizar a Isabella, sabía que todos esperaban un pronto heredero, pero era incomodo que todos supieran a lo que iban.