La Asistente Tentada por el Ceo
Muero por conocer a tu asistente.
— ¡Cállate! — dijo, cortando la llamada.
Salió del elevador y con pasos duros, ingresó a su oficina, encontrando a su amigo, con un vaso de wisky y el computador en frente. Y sin darse cuenta aun de la ausencia de su asistente, ordena.
— Keila, comunícate con el abogado, y también llama a Valentina.
Su mejor amigo, lo miró con el ceño fruncido a buscar a la tal asistente, pues, el único sujeto presente a sus espaldas, era su chofer.