ENTRE LAS GARRAS DEL ALFA
— Ah, sí, mira, tu Alfa me dejó embarazada y ahora tengo a su cachorro en la barriga, es muy inquieto por cierto, creo que va a ser un lobo futbolista — todos rieron, más el Alfa dijo, sus responsabilidades serán demasiado grandes, es mejor que se prepare en otras ramas
— Vamos, Alexander, no seas tan estricto, es solo un cachorrito pateador, tienes que hacerme compadre, ese cachorro debe ser nuestro ahijado
— Las palabras del beta, dejaron pensando al Alfa y a su luna Temperace — ¿tenemos? ¿tú y quién más? — preguntó el Alfa, Igori, no tenía pareja todavía
— Mi mate y yo, por supuesto, oh, no te he contado, encontré a mi mate aquí sin tener que salir de esta camilla, esta bella doctora que