La Sustituta
Lilia va a franquear las puertas de este manoir, y todo lo que he construido con Cassian vacila, se agrieta, amenaza con derrumbarse como un castillo de naipes bajo una ráfaga de viento.
Soy la sustituta. Siempre lo he sido. Desde la mañana de la boda, desde el momento en que mi madre me ordenó ponerme ese vestido que no era el mío, desde el momento en que caminé hacia el altar sabiendo que cada paso era una traición. He ocupado el lugar de Lilia, he llevado su nombre, he dormido en su cama, me he casado con su prometido. He desempeñado su papel, y he acabado creyéndomelo, olvidando que no era más que una doble, que una actriz contratada para una representación temporal. Y ahora, la original