EL AMOR DEL CEO CIEGO
por ese beso que ni siquiera duró un minuto, fue un error, necesito, muero por qué me beses, nena
— No estoy lista, ve a cambiarte, no quiero hablar más de esto por ahora, te aseguro que esto me gusta menos a mi que a ti, sobre todo porque tú no fuiste el traicionado, terminaré de dormir al bebé — La esposa dió la espalda a su marido
— Está bien, nena, no voy a presionarte, te amo, cariño
Miriam, fue trasladada a una oficina de uno de los socios de Cristóbal Altamirano, ella se desempeñaba muy bien ahí, el asistente Alexis, fue a llevar una documentación urgente y se la encontró