BAJO LAS ÓRDENES DEL CAPO
Disfruta plenamente el control que posee ahora
— en cuanto a quién soy eso es fácil— me mira disfrutando verme abatido, cree que ya gano esta guerra.— soy su esposa
Y lo suelta sin ninguna conmiseración, cruzándose de brazos—. ¿Te sorprende?
La expresión de Miranda se quiebra, y sus ojos se llenan de incredulidad y dolor. Me maldigo internamente por no haber aclarado las cosas antes.
—¿Esposa? Dante, dime que no es cierto —insiste Miranda, temblando.