La humana curvy del rey Lobo
Elena
Es como estar sumergida en agua helada, atrapada en una corriente oscura donde mi propio cuerpo no me pertenece.
Oigo voces distantes, ecos sofocados que resuenan como si estuviera al fondo de un pozo, pero mis músculos no responden. No puedo parpadear. No puedo hablar. Solo hay una fuerza invisible, densa y antigua que me arrastra hacia el frente, obligándome a avanzar a ciegas por un túnel de sombras hasta que, de pronto, la oscuridad se rompe en mil pedazos de luz dorada.