AMOR PROHIBIDO: LA OSCURA DECISIÓN
—Señala con el dedo índice la orilla cubierta de hierba del río.
—Ah, sí, creo que ya lo veo, ahora que lo mencionas. —Miro al vacío y le sigo el juego—. Ese cartel también debe ser visible para las personas de apellido Donovan porque, si no me equivoco, también dice «Prohibida la entrada a gruñones», lo que significa que tienes que irte. —Muy despacio, para provocarlo, me desabrocho el sujetador y me lo quito del todo. Lo cuelgo sobre la pared de piedra del jacuzzi natural antes de bajarme las bragas y colocarlas junto al sujetador.