PASIÓN ORIENTAL
el estúpido beso.
-¿Sabe cuál es su problema, Alteza?- contraatacó preguntándole en el mismo tono y él elevó una ceja cuando la tomó de la cintura y ella en vez de intentar alejarse se acercó a él, dejando su rostro a escasos centímetros del suyo. El Príncipe dibujó una hermosa media sonrisa en su rostro- además de tener unas manos muy largas, claro- le dijo irónica- Que se cree que es tan atractivo e irresistibles, que cree que por pertenecer a la familia real tiene derecho a todo lo que desee, pero déjeme decirle algo, Alteza. Aunque su palabra sea ley en Norusakistan, yo soy inglesa, no es Mi Príncipe, no le debo nada y no me someto a usted, su palabra para mi vale lo mismo que la palabra