Esposa por despecho
Quiero que hablemos de hombre a hombre.
Pablo tuvo un mal presentimiento, pero aceptó.
—Claro, te escucho.
—No me gusta que estés cerca de mi esposa.
—Yo, solo trato de ser amable.
—Puedes decir lo que sea, pero no soy tonto, Pablo, veo como la miras, y no me gusta, Violeta es mi esposa, somos felices, nos amamos como cualquier pareja, así que, si piensas que encontrarás un punto de quiebre, te pido que desistas, porque no será así.