UN BEBÉ PARA EL CEO ARROGANTE: UNA MAMA POR CONTRATO
Cada día hacía lo imposible por recordar cualquier cosa, pero mi mente estaba en blanco.
Sebastián la miró, tratando de asimilar lo que decía.
―¿Y cómo recuperaste la memoria? ¿Por arte de magia?
―Fue un proceso lento y doloroso ―respondió Amelia, con lágrimas en los ojos. ―Cada día era una lucha. Recuerdo una vez, vi una foto de una familia en una revista y sentí una punzada en el corazón, como si recordara algo importante. Pero mi mente seguía en blanco. Fue desesperante. Pero un día, mientras veía un programa de televisión, te vi y cuando hablaste, mi corazón empezó a sentirse extraño… esa sensación de familiaridad… Y fue cuando todo volvió. Recordé mi nombre, recordé nuestro compromiso,