PROVÓCAME
-Que te amo- le dijo llanamente y el corazón de Rita se detuvo por unos instantes lo miró con ojos enormes- no creas que no lo he pensado lo suficiente, o que me tomo las cosas a la ligera, es cierto lo que siento, Rita, te amo, me encanta verte sonreír, provocarte para dejarte en un estado de expectación, me encanta llamarte por las noches, soñar contigo, en mis sueños cada noche te hago el amor, yo no tengo dudas Rita, eres la mujer que quiero.
Ella lo miró en silencio, sintiendo su corazón desbocado. ¿era amor lo que ella sentía o simple pasión?, claro que se lo había preguntado más de una vez y tenía miedo a asumir que era amor, eso implicaba entregar el corazón nuevamente.
-Yo. . . teng