Justicia Carmesí: Muerte de una Pequeña Loba
Mi madre nunca me creyó, viéndome siempre como una cachorra mentirosa. En mi manada, cada cachorro llevaba un Collar del Juramento de Luna, donde el color rojo indicaba mentira y el blanco la verdad.
El collar de mi hermana siempre brillaba con una luz blanca y suave; aun si fingía estar enferma para librarse de un examen, el color mantenía su tenue resplandor. En cambio, el mío era completamente distinto, ya que, incluso cuando de verdad estaba enferma, se encendía con un rojo intenso.
En el cumpleaños de mi hermana, mi madre organizó un banquete junto a la hoguera para toda la manada. Justo antes de salir, un dolor punzante me partió la cabeza y me desplomé al suelo mientras le suplicaba que me ayudara.
Por un segundo, estuvo a punto de levantarme en brazos. Entonces mi collar se iluminó de rojo.
—¿Hasta finges que te mueres para arruinar el cumpleaños de tu hermana? Qué niña tan cruel.
Luego se fue con mi hermana y me dejó tirada, provocando que muriera sola sobre el suelo frío; sin embargo, al volver a abrir los ojos, descubrí que mi alma ya no habitaba mi propio cuerpo.
Mi alma siguió a mi madre mientras yo susurraba la verdad que ella nunca había creído.
—Mamá… no mentía. Sí me morí.
Y cuando por fin encontraron mi cuerpo, el collar rojo que llevaba al cuello seguía destellando.