Sombras de Deseos
“Ven conmigo.”
En la familiar sala de exploración, las luces de la ciudad brillaban a través de las grandes ventanas como estrellas distantes. Julian se volvió hacia ella, y esta vez el aire se sentía diferente, más pesado, cargado con todo lo que ambos habían estado conteniendo. “¿Cómo ha estado el dolor, Lena?”, preguntó, pero sus ojos no estaban solo en su espalda. Se movían lentamente por su cuerpo, absorbiendo la forma en que su vestido abrazaba sus curvas.