LA TRAICIÓN QUE NOS UNE
El padre de su hijo, su exmarido, mirándola en cada momento, no era nada tan perverso, porque ella tenía esa misma culpa encima por observarle también.
Cada invitado de renombre dio un discurso que hablaba sobre la fortaleza del pueblo griego, religiosos emitieron sus plegarias y oraciones para bendecirlos a todos. Niños de escuela junto a sus maestras, compañeritos de clases y de aquellos infantes que tristemente que ya no estaban allí en forma física, arrugaron el corazón de los presentes al entonar canciones de paz, mientras los mayores elevaban globos de papel de color blanco al cielo. Peter y Pilar se miraron justo a los ojos en medio de todo aquello. Ambos, en silencio, quisieron abraz