UNA ESPOSA PARA EL MILLONARIO
—Rachel, no seas necia, llámalo que te explique bien, porque eso de que tienes una herencia a tu nombre, es importante y sobretodo en este momento amiga, perdiste tu trabajo, tu hijo, abuela y facturas necesitan de ti, así que, si tienes que venderle el alma al diablo, hazlo, no tienes de otra en esta situación.
Se me salen las lágrimas, todo este tiempo he querido se fuerte, pero sencillamente hay momentos en los que siento que no puedo más. Pero mi hijo y abuela son los únicos que me mantienen de pie.
—No sé, yo..
—¿El hombre es apuesto? —sabía que iba a preguntar eso.
—El más apuesto de todos—reconozco—es atractivo, alto, de ojos azules como el cielo, cejas pobladas, mentón cincelado, y u