Papá millonario
Si, otra vez acertaron
Solo había escrito su nombre
Un milagro, solo pido un milagro, que se acabe el mundo, que me traje la tierra, un terremoto, inclusive que lloviera fuego y llegara el apocalipsis serian buenas alternativas, claro, siempre y cuando no se acabe el ramen, es decir, hay que sobrevivir de algo ¿no?… oh vamos Dios, ¿un milagro es mucho pedir? –seguía en sus ruegos internos el pequeño Carlo esperando a que algo pasara—, algo que le librara de dar el examen en ese momento, al menos solo por ese día, prometiendo estudiar más para la próxima o en su defecto, hacerse un buen torpedo—