ENTRE LAS GARRAS DEL ALFA
los voy a matar sin compasión
— Alexander, volteó a ver a sus hermanos lobos, estaban rabiosos, deseosos de arrancar la garganta de sus enemigos, el Alfa, preguntó en un fuerte rugido, ¡¿quieren rendirse?
La respuesta no se hizo esperar, los lobos al unísono rugieron que no, eso Alexander, ya lo sabía, su gente no era valiente y prefería morir a dejar que ese desquiciado lobo los hiciera prisioneros de guerra
— ¡!!!Entonces a peleaaar!!!