LOGINAllice Lovania tak menyangka kalau dia ditakdirkan sebagai istri kedua Arsenio Mahardika, CEO berwibawa, suami sahabatnya sendiri. Namun, sebuah tragedi membuat Allice dituduh sudah membunuh istri pertama Arsen, tepat di malam pertama pernikahan dirinya. "Rupanya kamu bukan hanya wanita penggoda, tapi juga pembunuh! Jadi, nikmati saja dunia gelapmu ini, Nyonya Mahardika!” Arsen menatap Allice dengan seringai penuh kebencian. Sejak hari itu, Arsen menjadikan pernikahan mereka bagai neraka. Dia tak pernah memberikan cinta apalagi perhatian pada Allice sedikitpun, bahkan kerap menyakiti. Allice kira, dia akan terbebas dari dendam Arsen setelah dia memberikan keturunan. Tapi tidak, Arsen masih saja mengikatnya begitu erat dan menyesakkan. Akankah Allice bisa membuktikan jika dirinya bukanlah pembunuh? Atau kehadiran cinta dari anak mereka bisa mengalahkan dendam di hati Arsen? Follow Instagram author @ute_glider
View More—No te lo niego, con solo ver esto hasta dan ganas de casarse —comentó Ionela con una sonrisa burlona, observando a Adara a través del espejo, vestida con el elegante vestido blanco.
Adara apenas se miró, pero cuando lo hizo, algo dentro de ella se movió. Al instante vio a otra mujer en el reflejo: una mujer feliz, ilusionada, ante el paso que estaba a punto de dar. En su mente, podía visualizar la expresión de Christian al verla aparecer en el altar, como si fuera el momento más esperado durante tanto tiempo. Estaba segura de que él también lo esperaba con esa misma emoción e ilusión que ahora ella sentía.
—Dios, ¿cómo se hace para tener esa expresión tan estúpida en el rostro? —inquirió Ionela con tono sarcástico, evaluando a Adara con una risa divertida—. ¿Cuándo llegan tus padres?
Adara se giró un poco, ajustando su vestido y sonriendo, mientras el corazón aún le latía con fuerza, una sensación de expectativa dominaba cada parte de su ser.
—Mañana después de mediodía —respondió con entusiasmo—. El vuelo llega a las tres. Con suerte, ya todo estará listo y mi mamá no tendrá que hacer nada.
—¿Y los suegros? —preguntó Ionela con mirada curiosa, pero también un tanto crítica.
Adara frunció el ceño, un atisbo de incertidumbre apareció en su rostro.
—La verdad, no sé. Christian no ha hablado mucho de ellos estos días. Y yo, con tanto trabajo y los preparativos no le he preguntado —confesó Adara con un tono de su voz que se suavizó al recordar cómo él se había concentrado en asegurar los pagos relacionados con el evento.
—¡Qué injustos! Ni el hijo ni los padres te ayudaron con esta corredera. Así, no me caso, imagínate. Si es así de desentendido de novios, no quiero ni imaginarme cómo será después de la boda —se quejó Ionela, con una risa amarga—. Si no fuera por todo el dinero que aportó para este circo, te diría que es un conchudo abusador.
Adara se sintió un poco incómoda, pero sabía que no podía permitir que las palabras de Ionela empañaran su momento de felicidad.
—No hables así de él, es responsable. Pero vamos, seamos realistas, no tiene tiempo para nada de esto —explicó Adara, ajustándose un poco el vestido, mientras la certeza de que por el trabajo Christian tenía sus propios motivos para no involucrarse con los detalles del evento.
—Deja de defenderlo —replicó Ionela con una sonrisa entre dientes—. Una boda es una responsabilidad compartida, igual que el matrimonio…
En ese momento, la diseñadora apareció, interrumpiendo la conversación.
—Creo que ya está listo, te quedó hermoso —admiró la diseñadora con una sonrisa de satisfacción—. Aquí están los zapatos y los accesorios.
Le entregó un par de bolsas cuidadosamente.
Cuando la diseñadora se despidió y salieron de la boutique, Ionela la detuvo con una mano en el hombro, como si tuviera prisa.
—Te acompañara hasta tu departamento, pero tengo una cita en… —Ionela miró su reloj, algo apresurada—. En una hora. — Sacó la mano y llamó a un taxi, con rapidez.
—Tranquila, estoy cerca —respondió Adara antes de que Ionela abordara el taxi alejarse.
Se quedó allí viéndola alejarse un poco más, con una sensación creciente de ilusión y emociones encontradas por lo que estaba por venir.
Caminó lentamente hacia su departamento, mientras la imagen del vestido aún estaba fresco en su mente, y una tensión suave abrazaba su pecho. Estaba emocionada, ansiosa, pero había algo que rondaba en su mente, algo que no podía ignorar.
De repente, al cruzar una calle, una sensación extraña la golpeó como un rayo. Fue extraña, y se sintió como si algo dentro de ella la hubiera empujado a recordar algo que nunca había querido recordar.
Vladislav Drakos.
El nombre apareció en su mente como un eco profundo, ardiendo, como si existiera una conexión invisible con este nombre. Un recordatorio de lo que hasta sintió como un huracán en su vida.
—¿Cómo es esto posible? —se preguntó, confundida, mientras el pulso de su corazón aumentaba sin razón aparente.
La descarga eléctrica que recorrió su cuerpo la dejó sin aliento por un momento, y algo mágico la invadió alrededor, un efecto inexplicable encendiendo algo en su interior, como si una chispa que le recorría la piel. Algo marcado. Algo más profundo de lo que su mente podría entender.
«¿Por qué me siento así?», pensó. Su mente no dejaba de darle vueltas. «¿Por qué pensar en ese nombre me afecta tanto?»
De repente, una voz en su interior, tan clara como un susurro, respondió:
«No hay nada que entender, Adara. Es destino. Solo destino».
Un escalofrío recorrió su columna vertebral al escuchar esas palabras, y su corazón comenzó a latir con más fuerza. En ese instante supo que algo dentro de ella se despertó.
La pregunta era: ¿Qué era?¿ y ¿Qué haría con ello?
Y con esa duda en su mente, Adara continuó avanzando hacia su departamento, más perdida que nunca, mientras la tensión emocional se apoderaba de ella, como una fuerza oscura que no podía resistir.
Adara aceptó que, tal vez lo que estaba sintiendo solo era parte de la emoción por la proximidad de la celebración del matrimonio. Estaba segura de que la sensación de conexión de ese momento era algo sin importancia.
Al llegar a su departamento, Adara soltó el vestido sobre un sillón y dejó las bolsas sobre la mesa. Se dejó caer sobre el sofá, echándose hacia atrás, cerrando los ojos, trataba de procesar todo lo que acababa de suceder. Su mente aún daba vueltas, atrapada en los recuerdo de ese nombre:
«Vladislav Drakos», repitió sin entender esa extraña tensión.
No entiende el porque de solo pensarlo se siente afectada. No recuerda haber tenido relación o contacto alguno con alguien con ese nombre. Alguien que sin conocerlo la abrumaba. Cerró los ojos y la sensación fue mayor: la intensidad de unos ojos oscuros, hicieron que su corazón latiera con una fuerza que no estaba dispuesta a admitir. Se sintió extraña, vulnerable. No supo la razón, pero esa mirada la atravesó como un rayo. Tampoco supo pero el pensamiento de que estaba a dos días de casarse, con un hombre que, según todo lo que había planeado, era el amor de su vida, se interpuso entre ella y esa mirada.
Abrió los ojos de golpe.
—Cálmate, Adara, no te dejes llevar por esto —se dijo a sí misma, intentando calmar el torbellino emocional que la invadía—. Estás nerviosa.
Buscaba calmarse. Pero en lo más profundo de su ser, algo le decía que no debería ignorar lo que sentía.
Horas después, en otra parte de la ciudad, Vladislav Drakos no podía dormir. Su mente no dejaba de dar vueltas. Aunque no había tenido el sueño que normalmente se presenta con la misma mujer, algo lo perturbaba, Varkar, su lobo lo tenía ansioso, con una inquietud inusual en él, no dejaba de empujarlo, a hacer algo que no comprendía, y un rostro familiar invadió sus recuerdos.
«Lia… Lia», repitió su nombre en sus pensamientos, el eco de la mujer que había llenado sus días… y sus noches. La mujer que había sido su todo, pero que ya no pertenecía a su vida por culpa de unos desgraciados.
—¿Por qué no puedes dejarme tranquilo? —gruñó Vlad en voz baja, mirando al techo, sintiendo la presión de Varkar dentro de él. La bestia, esa parte oscura, deseaba liberarse, romper las barreras y actuar según lo que su naturaleza dictaba.
Varkar, respondió en su mente, calmado pero firme.
«Ella ya no está… la otra sí. Ya es el momento. Te niegas a aceptar la realidad».
Vlad sintió cómo su cuerpo temblaba, una oleada de deseo lo recorrió. Similar al que siente cuando sueña con ella… la desconocida.
En su mente se libró una batalla ¿Por qué le afectaba tanto alguien que solo ha visto en sueños?
«No puedo dejarme llevar. No lo haré», pensó Vlad, apretando los puños, tratando de reprimir el deseo y la confusión que sentía.
A la mañana siguiente, Adara, ansiosa por los detalles de la boda, marcó al número de Christian, no obtuvo respuesta, decidió ir a buscarlo a su departamento. Con la ilusión de verlo, abordó un taxi.
Minutos después, llegó al departamento de Christian con el corazón lleno de expectativa. Pero algo en su interior le susurraba que nada estaba bien. Abrió la puerta con sus propias llaves, como había hecho mil veces antes.
Cuando entró al apartamento, el sonido inconfundible de la respiración agitada de alguien la detuvo en seco. Su corazón comenzó a latir más rápido, el estómago se le contrajo. Estaba a punto de girar la esquina del vestíbulo hacia la sala, cuando una visión la dejó paralizada. Allí, en el centro del espacioso salón, Christian y otra mujer estaban entrelazados en una escena asquerosa. Adara lo vio sin que él notara su presencia.
La mujer, sobre el cuerpo de Christian, se movía frenética, mientras él, extasiado, le exigía más.
—Dame más... más... Eso es, me estás llevando a las nubes... quiero más, —le pidió Christian.
Adara se quedó congelada en la columna, su cuerpo fue invadido por una mezcla de ira y dolor.
—Claro que sí, cariño. Te voy a dar todo lo que quieras —respondió la mujer con picardía y una sonrisa descarada.
—¡Más, por favor! —Christian insistió, casi como un niño mimado, disfrutando cada segundo.
Adara, incapaz de moverse o gritar, estaba impactada. Su corazón no podía creer lo que su mente ya había aceptado. Christian, el hombre con el que había planeado pasar su vida, con el que suponía iba a casarse en dos días, estaba follándose a otra.
Finalmente, la mujer lo miró, y una sonrisa burlona se dibujó en su rostro al verla ahí, callada, sorprendida.
—Oye, cariño, si tu prometida no te da lo que deseas y necesitas, no te preocupes, estaré aquí para darte lo que te falte —dijo con malicia mientras miraba a Adara, sin importarle el dolor que su comentario causaba.
Presenciar esto, fue como un puñal directo al corazón.
«¿Qué hice para merecer esto? ¿Cómo pudo engañarme?»
El sonido de sus sollozos no fue lo suficientemente fuerte como para interrumpir la escena. Cuando finalmente Christian se dio cuenta que estaba allí, se desprendió de la mujer de inmediato, y un destello de pánico cruzó sus ojos.
—Adara, espera —Le pidió.
Desesperado y sin importarle su desnudez, se acercó a ella.
—Déjame explicarte. Es que soy un hombre, Adara. Y tú nunca me das lo que necesito, lo que merezco.
Adara lo miró incrédula, el dolor y la rabia eran completamente visibles en sus ojos.
«¿Cómo se atreve a justificar lo que ha hecho con una excusa tan baja?»
—No sé qué estás diciendo… —Le dijo sintiéndose débil. No podía dejar de llorar, y el asco que sentía se apoderó de su alma—. ¿Es esto lo que me vas a dar toda nuestra vida juntos?
—No, no es eso. Después de todo este tiempo, sabes que los hombres necesitamos más... tú sabes... —trataba de explicarse, pero sus palabras ya no tenían peso para Adara.
—¿Por qué me haces esto? Yo… te… amaba —Adara sollozó—. Lo que necesito es respeto, Christian, no promesas vacías.
Christian intentó atraparla para evitar que se fuera.
—Yo también te amo, pequeña —le dijo en un tono de voz que le resultó falso.
—No sigas —gritó con la voz quebrada.
En ese momento, su loba intentó emerger en su mente.
«No lo necesitas. Esto solo muestra tu orgullo herido. Él no es tu mate, Adara. Él no te pertenece. No le sigas el juego»
Ignoró las palabras de lo que creía su conciencia. No podía procesar lo que había sucedido.
Con lágrimas corriendo por su rostro, se dio la vuelta y salió del departamento. En su mente todo era un torbellino: amor, traición, dolor y rechazo.
Abatida, abordó un taxi sin decir una palabra. No sabía qué hacer con su vida en ese momento.
Drrttt ... Drrttt ... Drrttt ...Gerakan polesan brush berwarna pink di sela jari telunjuk juga jempol berkutek peach itu seketika terhenti.Atensi wanita cantik yang tengah duduk di kursi rias langsung beralih pada sebuah ponsel yang tergeletak di atas nakas."Siapa ya?" Tangan Nadya terulur, meraih benda pipih nan canggih tersebut.Begitu sepasang netra amber ini menyorot sebuah nama yang tertera di layar ponsel dalam genggamannya, detik itu juga Nadya membuka mulutnya lebar-lebar dengan raut terkejut."Wah serius ini Allice video call?!"Tanpa ba-bi-bu, Nadya segera menggeser icon hijau tersebut dan saat itu juga pandangannya disambut senyum juga lambaian tangan dari Allice di sebrang sana."Haii, Nad!" sapa Allice dengan wajah sumringahnya.Nadya tersenyum lebar lalu ikut melambaikan tangan. " Allice haloo!""Ih kangen banget aku sama Allice tau. Udah setahun lebih nggak ketemu kan kita?" tanyanya sambil mengingat-ingat kapan terakhir berjumpa.Tawa Allice meluncur renyah. "Iya ma
"Kamu yakin ini rumahnya?"Oscar menoleh ke kiri, menatap wanita cantik dengan blouse dusty pink yang kini sebelah tangannya menggenggam stroller bayi berwarna senada."Iya bener kok ini tempatnya. Tunggu, biar aku yang tekan belnya," sahut Nadya yang setelahnya langsung mengulurkan tangan, menekan bel di dinding berwarna silver itu. Menunggu beberapa detik, barulah pintu terbuka. Menampilkan sosok wanita dengan rambut digelung indah yang muncul dengan raut terkejut."Nadya? Ini beneran kamu? Udah sehat?" pekik Allice begitu senang melihat Nadya di hadapannya setelah 2 bulan tanpa kabar.Terakhir Nadya ijin melalui pesan singkat kalau dirinya akan ke Italia untuk mengurus ini dan itu di kediaman Oscar sebelum melangsungkan pernikahan.Wanita muda berblouse dusty pink itu terkekeh geli. Dipeluknya tubuh Allice seperti seorang adik yang merindukan kakaknya."Surprise! Yes, it's me, Allice," timpal Nadya masih dengan tawa jahilnya sebab merasa berhasil membuat kejutan ini.Allice mengura
"Kamu gila ya?! Kamu pikir nikah itu seperti anak kecil merengek minta dibelikan permen?" Nadya mendelik tajam, jelas saja ia melayangkan protes.Manusia mana yang tiba-tiba dengan asal mendesaknya menikah padahal belum juga ada pembicaraan khusus ke arah sana.Ya meskipun sudah ada Isabel di antara dirinya dan Oscar, tapi tetap saja butuh waktu juga persiapan untuk menuju ke jenjang pernikahan yang sebenarnya.Oscar melirik Lexa yang menyembulkan kepala di balik pintu kamarnya. Lalu, dilemparnya kode agar adiknya itu berhenti mengintip.Seolah tahu kakaknya butuh privasi, akhirnya Lexa menurut dan mundur dari sana. Memberi ruang pada dua orang dewasa di ruang tengah itu.Dirasa waktunya sudah tepat, Oscar segera mengalihkan atensi wanita di hadapannya ini. "Kamu lapar kan? Ke dapur sebentar yuk.""Mau aku buatkan makanan apa?" tawarnya dengan nada selembut mungkin. Enggan membuat Nadya merasa tak nyaman berada di dekatnya.Sebelah alis Nadya terangkat. Sedikit merasa aneh mengetahui
"Loh, kalian sudah pulang?"Membuka pintu mansion megah tersebut, kelopak mata Imelda terbuka lebar juga mulutnya menganga saat mengetahui siapa yang datang.Bukan. Bukan karena Imelda tak suka, melainkan heran dan ekspetasinya sedikit meleset."Kenapa tidak kasih kabar dulu? Mama kan bisa jemput di bandara. Terus Nadya mana? Kok tidak bareng sama kalian?"Runtutan pertanyaan itu seketika membombardir Allice juga Arsen yang saling melempar pandang dan menahan senyum.Arsen menyahut enteng. "Anggap aja ini surprise, Ma. Lagi pula, Mama tidak senang aku dan Allice pulang lebih cepat?""Memangnya Mama tidak rindu pada Brian dan Anna?"Baru saja kedua nama bocah itu disebut, kakak beradik tersebut turun dari mobil ditemani suster mereka yang juga ikut saat terbang ke kota tempat tinggal Nadya kemarin."Omaa!" pekik Anna sambil berlari kencang ke pelukan Imelda.Untung saja, Imelda dengan sigap menangkap tubuh mungil cucunya yang selalu menggemaskan ini. "Ututuu ... Cucu Oma yang cantik."
“Apa kamu melihat ponselku terjatuh disini? Karena aku merasa membawanya ketika mencoba keluar dari pesawat itu,” tanya Allice masih berusaha membujuk. Bahkan dia bisa menunjukkan ekspresi sendunya meski dua pengawal itu masih nampak datar menatapnya. Ah, tapi setidaknya mereka tidak sedang memarahi
Bibir Allice mengulas senyum ketika telefon dari Arsen berakhir begitu saja.“Entah terpaksa atau tidak, tapi aku rasa kamu memang cemburu, Arsen,” gumamnya dalam hati.Allice kemudian meletakkan telefon di meja resepsionis, kemudian membungkuk singkat sambil mengucapkan terimakasih.Wanita itu kembali
“Lucetta?”Entah mengapa jantung Oscar berdegup sangat kencang. Antara senang tapi juga terkejut karena ketahuan sedang bersama Nadya di kamar.Wanita itu masih duduk di kursi roda bersama Hexa yang tadi membawanya ke kamar Oscar.“S-Sayang? Apa ini mimpi? Kalau memang mimpi, tolong jangan bangunkan ak
Suara tangisan bayi di dalam box khusus itu menggema di seluruh penjuru ruang bernuansa putih ini.Nadya yang semula nyaris memejamkan mata spontan terperanjat dan refleks mengalihkan pandangan ke arah sang putri kecil yang menangis keras."Cup cup cup, Sayang. Bunda di sini, Nak," ucap Nadya sambil t












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