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Amante×
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Amante
Psicópata
Mafia
Alfa
Hipócrita
Amigos de la Infancia
Rompehogares
Primer Amor
Sin Sentimientos
La más Popular
Amor Incondicional
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Luna
Mejor Amiga
Escoria
Doctor/a
Vampiro
Calculador/a
Protagonista Animal
Vecindario
Secretario/a
Identidades Múltiples
Profesor
Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

31
Arrepentirse×
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Arrepentirse
Seducción
Liarse con alguien
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
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Themes

12
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Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
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Amante Arrepentirse Short Stories & Novels

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Cuando Me Fui, Ella Cayó del Trono - undefined novels & stories
Liliana Pérez Quiroz
Después de que la empresa consiguiera el financiamiento, mi esposa, la presidenta Esther Arreola, estaba a punto de hacer pública nuestra relación. Pero Joel Chávez, su excompañero de la universidad, más joven que ella y recién incorporado a la empresa, subió de repente al escenario y, con una sonrisa arrogante, soltó: —Esther, ¿no crees que me estás consintiendo demasiado al hacer público lo nuestro? Esther ni siquiera lo negó. Al contrario, sonrió y de inmediato metió a Joel en uno de los proyectos clave de la empresa para inflarle el currículum. Al instante, todos los empleados presentes rompieron en aplausos y se deshicieron en elogios, como si de verdad fueran la pareja perfecta. Un colega con el que llevaba años trabajando, al ver que yo no decía nada, incluso se inclinó hacia mí y me susurró: —Felipe, ¿no eras buenísimo para quedar bien con todo el mundo? ¿Qué haces ahí parado? Ve y felicítalos. No armé ningún escándalo ni reclamé nada. Simplemente le deslicé a Joel mi credencial de jefe de proyecto y, con una generosidad fingida, dije: —Solo participar en el proyecto es poca cosa para alguien como tú. Mejor quédate con mi puesto de jefe de proyecto. Considéralo mi regalo por haber hecho pública tu relación con Esther.
Promesa rota, corazón renacido - undefined novels & stories
Vega Cielo
Como la única hija de Carlos Navarro, el rey de las apuestas, mi vida desde siempre estuvo marcada por la sombra del caos y el peligro. Desde que era pequeña, mi papá me rodeó de nueve guardaespaldas leales para protegerme, listos para sacrificarse por mí. Ya de adulta, él me hizo una petición: que eligiera a uno de ellos como mi prometido. Pero tomé una decisión muy clara: alejé de mi lado a Alberto Oliveira, el único hombre que realmente había ocupado mi corazón por tanto tiempo. Lo hice por esto: en mi otra vida, justo el día de la ceremonia de compromiso, unos enemigos me secuestraron. Mientras me estaban clavando agujas envenenadas en las manos, temblando del dolor más terrible, llamé a Alberto, suplicándole que viniera. Pero su respuesta fue helada, sin una pizca de empatía. —Andrea Navarro, ya deja de hacer tus teatros. ¿Tu ubicación no miente, no? ¡Sigues cómodamente instalada en la suite del hotel! Qué asco, usar un truco tan bajo solo para intentar atraparme... Al escuchar aquellas risas de mujer al otro lado de la línea, sentí un golpe mortal. Cerré los ojos, totalmente consumida por la derrota. Cuando la jaula metálica se hundió en el mar y el agua gélida me invadió, llenándome la nariz y la boca, sentí cómo la vida se me escurrió del cuerpo, gota a gota. Volví a despertar... Esta vez, era el día en que mi padre me pidió que eligiera a mi prometido. Y esta vez, no dudé ni un segundo en borrar el nombre de Alberto de la lista. Sin embargo, durante mi compromiso con Leonardo Pinto, ¿por qué era él quien estaba suplicándome entre lágrimas que me casara con él?
Secretos bajo la corona del Don - undefined novels & stories
Idao
Todos en la Mafia sabían que Viktor Castro, Don de la familia Castro, adoraba a su esposa. Cuando me quejé de que los inviernos de Nueva York eran demasiado fríos, arrasó con una banda rival de Miami solo para quedarse con una finca privada donde yo pudiera escapar de la nieve. Incluso, cuando le dije que quería una muestra de romance, iluminó el horizonte de Manhattan y me juró amor por el honor de su familia. —Isabella, jamás te traicionaré. Dicho esto, plantó rosas para mí en la antigua finca familiar en Sicilia y juró ante los jefes de la familia que yo sería la única mujer a la que amaría en toda su vida. Acto seguido, rompió una regla centenaria y me entregó el control de los negocios más importantes de la familia, dándome una autoridad igual a la suya. Pero esa noche, enredada entre nuestras sábanas, encontré una tanga de encaje negro. ¡Y no era mía!
Huí de mi boda y encendí la aurora - undefined novels & stories
Pomelo
Tras la quiebra de mi familia, mi prometido, Javier Martínez, rompió el compromiso sin titubear y eligió a Lucía Giménez. Fue Pablo Romero quien saldó mis deudas, se hizo cargo del funeral de mi padre y me sacó del incendio en el que se había convertido mi vida. Durante los siguientes tres años, se quedó a mi lado. Justo cuando creí haber encontrado la redención, en la víspera de nuestra boda lo escuché conversar con su mejor amigo: —¿De verdad piensas casarte con Daniela? ¿No te da miedo que algún día se entere de que la muerte de su padre y la ruina de su familia fueron cosa tuya? —Lucía ya se casó con Javier. Me caso con Daniela y ya. Y si algún día lo descubre, ¿ qué? Yo pagué sus deudas, yo enterré a su padre. Con eso ya cumplí con ella. Ahí entendí que Pablo también me había mentido. De principio a fin, la única que se lo había creído todo había sido yo.
Lo dejé y me llevé todo lo que me debía - undefined novels & stories
Crimson R
Mi esposo estaba trabajando durante las fiestas, otra vez. Lo habían enviado fuera de la ciudad para supervisar una de las operaciones portuarias de la Familia y una serie de casas de juego. Por lo tanto, decidí comprar un boleto y sorprenderlo. Solo quedaban asientos en clase ejecutiva. Mirando el precio de cinco cifras, apreté los dientes y me gasté los ahorros de todo un año. Todo para que luego ni siquiera pudiera averiguar cómo bajar la maldita bandeja. La socialité sentada a mi lado soltó una risa fría. —¿Nunca has volado en clase ejecutiva? Forcé una sonrisa incómoda. —Disculpa. Tú debes de ser… importante. Tienes esa aura. —¿Oh, yo? No. El hombre que me mantiene es el importante. Alquilaría un jet privado si yo se lo pidiera. La clase ejecutiva es prácticamente rebajarse. Parpadeé. —¿Un… benefactor? Eso es raro. —Para nada. Soy su secretaria. Cometo muchos errores. Le cuesta una fortuna. Me grita hasta que lloro. Y luego, bueno… llorar lleva a otras cosas. —Ella guiñó un ojo—. Ya sabes cómo es. —Qué curioso —dije, con la voz tensa—. Mi esposo tiene una asistente que le ayuda a manejar las cuentas de los muelles. También se equivoca mucho. —¿Estás casada? Me recorrió de arriba abajo con la mirada. —Mi hombre tiene una esposa de tu edad. Dice que está harto de ella. Que tocarla es aburrido. Dice que es mucho más emocionante el simple hecho de apartarme el cabello de la cara. Se inclinó más cerca. —Le dije que quería verlo para Año Nuevo. Así que le dijo a la esposa que tenía que trabajar. En ese momento, el diamante en su dedo atrapó la luz. Era idéntico al anillo de boda que yo había perdido. El cuerpo se me heló. No. Matteo solo era un ejecutor de bajo nivel. Un simple soldado en el que la Familia confiaba ocasionalmente para hacer operaciones menores: envíos en el muelle, apuestas clandestinas, nada más. ¿Cuándo se convirtió en un Don?
Mi exesposo millonario me suplicó volver - undefined novels & stories
Shelley
Durante la noche de mi boda, fui llevada de urgencia al hospital en una ambulancia después de que un condón manipulado me dejara con un dolor insoportable. La cirugía duró más de veinticuatro horas, y la noticia se propagó como pólvora. Mi esposo, Alexander, hizo saber que cualquiera que lograra fotografiarme en mi estado postoperatorio sería recompensado con diez millones de dólares. De la noche a la mañana, pasé de ser la nueva esposa de un multimillonario a convertirme en el hazmerreír de todos los círculos de élite de New Paradise. Al día siguiente, Dahlia, el amor de la infancia de Alexander, apareció en mi puerta. Fue entonces cuando descubrí la verdad: ella había cubierto el condón con un adhesivo de uso industrial como parte de lo que ella llamó un «experimento social». No mostró ni una pizca de remordimiento. Su tono era frívolo y cruel: —Solo fue un experimento. O sea, ¿cómo se suponía que iba a saber que reaccionarías así? Además, ambas sabemos que nunca fuiste lo suficientemente buena para Alexander. Así que deja de fingir. Alexander se quedó a su lado, con la mirada fría y desdeñosa: —Si no fuera por el contrato matrimonial, nadie te habría tocado. Lo sabes, ¿verdad? Lo que él no sabía era que la mujer a la que estaba llamando zorra le había salvado la vida más veces de las que podía contar.
Me amaron después de muerto - undefined novels & stories
Cherry Lane
Mi esposa, Summer Campbell, por fin me rescató después de cinco años de cautiverio. Pero entonces me hizo una confesión como si estuviera hablando de cualquier cosa. —Yo contraté a tus secuestradores —me dijo con voz tranquila—. Estaba en el callejón cuando te dejaron inconsciente, te ataron y te metieron a la fuerza en el auto. Me quedé rígido. Había pasado cinco años esperando que ella viniera a salvarme. Entonces intervino mi hermana, Rachel Sharpe, la mujer más rica de Heliote. —Yo fui quien les pagó —añadió—. Al principio íbamos a traerte a casa después de castigarte durante tres años, pero Noelle temía que todavía no hubieras aprendido la lección y siguieras maltratando a Jordan. Insistió en que te quedaras dos años más en aquel pueblo de montaña. Noelle Wilkins era la huérfana que yo había llevado a casa cuando era niño. Durante el cautiverio me torturaban todas las noches. Ni siquiera podía morir, aunque lo deseara. Tampoco podía escapar porque me habían destrozado las piernas y solo me habían dado unas prótesis baratas. Había deseado con desesperación volver a ver a las tres mujeres que tenía delante, sin sospechar que ellas habían organizado todo el sufrimiento que me había tocado vivir. Un frío terrible me recorrió el cuerpo y empecé a temblar sin poder controlarme. —¿Por qué me arruinaron la vida? —les pregunté con voz ronca. Rachel y Noelle parecían querer decir algo, pero Summer habló primero. —Maltratabas a Jordan porque sabías que eras nuestro favorito —respondió sin suavizar el tono—. Solo queríamos que maduraras. Además, estoy embarazada de él. Si no puedes aceptarlo, podemos divorciarnos. Sentí un sabor metálico a sangre en la garganta. Entonces volví a escuchar en mi mente la voz del sistema, que llevaba años en silencio: «¿Quieres renunciar a salvar a estas tres villanas y escapar de este mundo, anfitrión?».
No Mirar Atrás - undefined novels & stories
Doña Lluvia
Llevaba seis años casada en secreto con mi esposo, Mateo Díaz, el CEO de la empresa. Pero en todo ese tiempo, él nunca permitió que nuestro hijo lo llamara "papá". La gota que derramó el vaso fue cuando, una vez más, faltó al cumpleaños de nuestro hijo por con su secretaria, Silvia Vega. Finalmente, saqué el acuerdo de divorcio que llevaba tiempo preparando y me fui para siempre con mi hijo. Aquel hombre siempre tan sereno perdió el control por completo, irrumpiendo en la oficina como un loco para preguntar por mi paradero. Pero esta vez, mi hijo y yo ya no miraríamos atrás.
Preferida por él, Olvidada por ti - undefined novels & stories
Luna V
Los hombres de su manada nunca viven más allá de los treinta años. Solo una unión con mi linaje puede romper esa maldición. Pero el día de nuestra ceremonia de apareamiento, él rompió nuestro vínculo delante de todos… solo por su amada. Frente a toda la manada, me miró con puro desprecio y soltó: —Elara, no eres más que un parásito. Tu gente ha usado magia negra para engañar a mi manada durante generaciones. Eso se acaba conmigo. Su amada se aferró a su brazo y soltó una risa suave. —¿Por qué sigues aquí parada? Lárgate. —Con mis conocimientos, puedo mantenerlo con vida mucho más allá de los treinta —anuncié, mirándolo fijo. Mirando la fuerza vital que ya se estaba desmoronando bajo su piel. Una risa baja se escapó de mi garganta. «Está bien», pensé. «El día de su trigésimo cumpleaños… veremos quién tiene razón. Muy pronto».
Mi compañero faltó a la fiesta y me marché - undefined novels & stories
Threno
Nadie vino a la fiesta de revelación de sexo de mi cachorro. Ni un solo familiar, ni un solo amigo, ni siquiera mi esposo. No fue hasta el atardecer cuando vi una publicación de mi madre, Diane, en las redes sociales. [¡Felicidades a mi adorada hija y a mi yerno por su cachorro varón! Los tres van a ser la familia más feliz.] En la foto aparecía un pastel de la revelación con un relleno azul intenso. Mi esposo y mi hermana sostenían juntos el mismo cuchillo, con sonrisas que irradiaban pura felicidad. Debajo, mi mejor amiga, Aisha, había comentado: [Ron y Kelly están hechos el uno para el otro. Disfruten la fiesta. Nos encargaremos de que Sarah no vaya a buscarlos.] [Sarah sigue ahí sentada como una tonta, esperando que aparezcamos en su ridícula fiesta de revelación. No tiene ni idea de que Ron siempre ha estado enamorado de su hermana.] Mi padre había respondido más abajo: [Exacto. Si ese desgraciado no hubiera engañado a Kelly en aquel entonces, ¿Sarah habría tenido alguna vez la oportunidad de casarse con Ron?] [Ron ya le hizo un favor al darle un cachorro. Si tuviera un poco de dignidad, lo dejaría ir. ¡Por la forma en que se arrastra detrás de él, parece la loba más desesperada de toda la manada!] Leí uno por uno los comentarios de quienes más amaba en este mundo. Una sensación gélida se apoderó de mi pecho. Resulta que el cachorro que creía fruto del amor no era más que una forma de compensar su traición. Entendí que en esa familia, yo era la única que no encajaba, la única a la que debían ocultarle la verdad. Si así eran las cosas, ya no quería saber nada de todo aquello.
Mi ex novia, su esposa, mi amante - undefined novels & stories
Vera Nova
De la nada, mi novia me soltó que se había hecho un retoque íntimo y que también se había tatuado. Con las mejillas ardiendo, me juró que lo había hecho solo para que yo disfrutara más. Al día siguiente, preparé un caldito casero y fui a su oficina para darle una sorpresa, pero el golpe me lo llevé yo: estaba ahí, muy acaramelada en brazos de Lucas, mi mejor amigo. Lucas le recorría la cintura con la mano y decía con voz ronca: —Qué sumisa me saliste. Te pedí el tatuaje y el retoque y fuiste corriendo a hacértelo. Mi tonto amigo cree que fue para él... ¡qué idiota! Si supiera que te vas a casar conmigo, se caería muerto ahí mismo. Su voz se tornó gélida al responder: —Lo nuestro es solo un matrimonio por conveniencia. Te lo advierto: ni se te ocurra que Marcos se entere de esto, ¿me oyes? Lucas soltó una risita cínica mientras recorría su cuerpo con la mano, bajándola lentamente. —Tranquila, preciosa. Mientras me tengas bien contento, no le buscaré broncas a ese pobre diablo. Detrás de la puerta, sentí cómo se me congelaba la sangre. Apreté el celular con rabia, mientras las palabras de mi jefe sobre la opción de un traslado me daban vueltas en la cabeza. Sin dudarlo más, le envié un mensaje: "Jefe, acepto el puesto. Solicito mi traslado a la sede de Marla para dentro de tres días."
Ahora Lloras, Pero Yo Ya No Te Amo - undefined novels & stories
Patricia Muñoz
Con ocho meses de embarazo, Rosalía Flores fue al centro comercial a comprar lo necesario para el parto y volvió a ser agredida por Cecilia Contreras, que la acusó de ser la amante de su esposo. Para proteger al bebé que llevaba en el vientre, no pudo defenderse. Cecilia la jaló del cabello, le dio varias bofetadas y estuvo a punto de arrancarle la ropa. Cuando ya no pudo soportarlo más, llamó a la policía. Las llevaron a la estación, donde ambas aseguraron ser la esposa de Andrés Juárez. Los agentes no tuvieron más remedio que llamarlo para comprobarlo. Al enterarse de que Andrés iría en persona, Cecilia sacó un espejo para retocarse el maquillaje y miró a Rosalía con absoluta seguridad. —¿Crees que Andrés dirá que yo soy su esposa para protegerme? Yo creo que sí.
Fingí Mi Muerte y Él Perdió la Razón - undefined novels & stories
Isabella Solís
Después de que Paula Solís, mi mejor amiga, diera a luz, yo, Alejandra Ponce, tomé al bebé en brazos y empecé a hacerle cariños. —Hola, pequeño. A mi lado, Ricardo Pineda habló de pronto: —Soy su papá. Creí haber oído mal. Sin embargo, él esbozó una sonrisa despreocupada y repitió: —El niño es mío. Paula y yo nos acostamos la noche en que murió tu padre. No usamos protección. Me quedé paralizada. Sentía un nudo en la garganta y no lograba emitir sonido alguno. Mucho después, apenas pude decir: —Pero nosotros nos casamos por lo civil ayer. Ricardo me rodeó con un brazo y trató de tranquilizarme con una sonrisa. —No te preocupes. Lo de Paula y yo no pasó de una aventura sin compromiso. Si hubiéramos querido casarnos, lo habríamos hecho hace años. Hizo una pausa antes de añadir con malicia: —¿Todavía no te lo había contado? Nosotros fuimos novios. Yo fui el primer hombre con el que se acostó.
Se arrepintió de robar mi insulina - undefined novels & stories
King Jengibre
Mi novia tenía uno de esos amigos que ella insistía en que era prácticamente de la familia. Durante una caminata en grupo, él sabía que yo tenía diabetes y no podía comer nada con alto contenido de azúcar, pero aun así me convenció de comer una barra energética muy azucarada, y mi nivel de glucosa se disparó casi al instante. Cuando saqué mi insulina para inyectármela, el pánico me atravesó. Habían cambiado mi medicamento por solución salina. Me desplomé al suelo, temblando y con arcadas. El falso chico amable solo me miró desde arriba con una sonrisa torcida y engreída. —¿En serio, hombre? Estás exagerando. Es solo un poco de azúcar. Menos mal que le dije a Selene que cambiara tus medicinas, o nunca habríamos sabido hasta dónde eras capaz de llegar para fingir. Con un cuerpo tan débil, ¿cómo se supone que vas a proteger a Selene? Me volví hacia mi novia, mientras mi respiración empezaba a volverse superficial. —Selene, dame mi insulina. Si no me la inyecto ahora mismo, voy a morir. Ella frunció el ceño, como si el irracional fuera yo. —Estás sobreactuando. Nunca he oído que alguien muera por un poco de azúcar. Adrian tiene razón. Siempre estás buscando llamar la atención. Hoy por fin logramos reunirnos todos, y tú vienes a arruinarlo. Sentí que todo dentro de mí se enfriaba. Ya ni siquiera me molesté en discutir. Tomé mi teléfono con manos temblorosas y, con voz ronca, dije: —Mamá, tu hijo está a punto de que lo acosen hasta la muerte. ¿Vas a intervenir o no?
Protegió a la asesina de mi hermana - undefined novels & stories
Crystal K
Mi hermana, Lily, fue despedazada por renegados. Lloré desconsoladamente, suplicándole a mi compañero destinado, el Alfa Ethan, que encontrara a sus asesinos. Nunca lo hizo. Un año después, en el aniversario de su muerte. Fui a buscar a Ethan, lista para decirle que estaba embarazada. En su lugar, lo encontré sosteniendo a otra Omega, Bella, en sus brazos. —No te preocupes —la consolaba él—. Nadie se enterará de que quitaste el escudo mental de la manada y provocaste la muerte de Lily. Una vez que Harper renuncie a su título de Luna en la ceremonia, tú serás mi única y verdadera compañera. Mi corazón se hizo añicos. Así que era eso. Nunca me marcó, nunca me rechazó… quería que yo renunciara por mi cuenta. Estaba protegiendo a la asesina de mi hermana. Quería convertirla en Luna. Entré furiosa, gritando, pero de repente Bella tosió sangre y se desplomó. Envenenamiento por acónito, afirmó ella. —¡La envenenaron para salvarme! ¡Dame la sangre de tu corazón! ¡Es lo único que puede salvarla! Ethan me miró con más asco como si yo fuera basura. —¡Estoy embarazada! ¡Eso matará al cachorro! —supliqué. Pero su Comando de Alfa cayó sobre mí. Mi cuerpo ya no me pertenecía. Solo pude observar cómo la gruesa aguja perforaba mi pecho, justo encima de mi corazón. Sangre dorada fluyó. Un dolor agudo y desgarrador atravesó mi vientre… Había matado a mi cachorro. Mi loba se hizo pedazos dentro de mí. Cerré los ojos, buscando una conexión prohibida en el mundo de los hombres lobo. —Rey Licántropo Rogan. Mañana necesito que me ayudes a destruir todo en la manada Bosque Negro. Incluyendo al Alfa Ethan.
Me fui embarazada de su hijo - undefined novels & stories
Flora Arbol
En la cena por nuestro tercer aniversario con Vincent Hartwell, su secretaria me vació una copa de vino tinto encima… y no fue ningún accidente. Ahí fue cuando exploté. Sin pensarlo, le solté una cachetada frente a todos los invitados. Esa misma noche, el chisme corrió como fuego entre la gente de la alta sociedad. Y cuando mi mamá vio las fotos filtradas de esos dos en la cama… el impacto fue demasiado fuerte. Sufrió un infarto y murió en el acto. Cuando me avisaron, me desplomé en el suelo y lloré hasta que no me quedaron fuerzas. Pero Vincent… ni siquiera apareció. Se quedó todo el tiempo al lado de su secretaria, calmándola, como si la víctima fuera ella. Cuando por fin volvió a casa, pasó a mi lado como si yo no existiera. Ni una mirada. Se aflojó la corbata, tranquilo, como siempre, y soltó: —Ya está solucionado. No quiero que esto vuelva a pasar. Como si nada. —Tengo una reunión esta noche. Arréglate y llega a la villa en media hora. Madison te necesita. Antes de salir, dijo sin siquiera voltearse: —Está sensible por el embarazo. Si le haces algo a mi hijo… no te lo voy a perdonar. Lo escuché todo en silencio. No lloré. No discutí. Pero en cuanto se fue, abrí el cajón y saqué el acuerdo de divorcio que había preparado semanas atrás. Debajo… estaba mi propia prueba de embarazo, marcando positivo. "Vincent… en tres días me voy a ir a buscar a mi padre biológico", pensé. Esta vez no era una amenaza. Me iba de verdad. Y me aseguraría de que mi padre me "agradeciera" adecuadamente por todo lo que me hizo aguantar estos años. Me encargaría de que me pagara cada uno de sus supuestos favores.
Un Vampiro Sin Invitación - undefined novels & stories
Levinne
Mi padre siempre estuvo en contra de mi matrimonio con Ryan Kane, un vampiro de linaje noble. Creía que como humana, yo no tenía lugar en el mundo vampírico. Me advirtió que si Ryan llegaba a cambiar de opinión, sin su protección, mi vástago medio-sangre y yo no seríamos más que bolsas de sangre andantes a los ojos de los vampiros. Pero yo creía en Ryan, y en nuestro amor. Mi esposo siempre fue tierno y atento. Incluso desafió a todos para hacerme a mí, una humana, su novia vampírica. Eso fue antes de que la exprometida humana de Ryan regresara al país tras la ruptura de su compromiso, en busca de su ayuda. Fui al hospital sola. Mientras me enteraba de que mi embarazo era de alto riesgo, Ryan estaba en la consulta prenatal de ella, presentándola ante el doctor como su esposa. Lo único que tuvo para mí fue una frase fría: —Sigue presionándome y voy a pedir el divorcio. Presioné la mano contra mi vientre y marqué un número al que no había llamado en años. —Papá, tenías razón... Quiero el divorcio. Dos semanas. Eso era todo lo que necesitaba para desaparecer de su vida. Pero después, ese mismo vampiro que me había desechado como si yo no fuera nada apareció en mi boda con otro hombre, temblando de pies a cabeza. Me llamó por mi nombre con la voz quebrada.
Amante En La Sombra - undefined novels & stories
Flora Arbol
Pasé tres años enamorada de Santiago Mendoza, el mejor amigo de mi hermano. Él jamás quiso hacer pública nuestra relación. Pero nunca dudé de su amor. Después de todo, tras haber estado con 99 mujeres, desde que estaba conmigo ni siquiera miraba a otras. Incluso si solo era un simple resfriado, él dejaba proyectos de millones de dólares en el acto y volaba a casa para cuidarme. Llegó mi cumpleaños. Feliz, me preparaba para contarle a Santiago que estaba embarazada. Pero por primera vez, se olvidó por completo de mi cumpleaños y desapareció sin dejar rastro. La sirviente me dijo que había ido al aeropuerto a recibir a alguien muy importante. Me dirigí al aeropuerto. Allí lo vi, con un ramo de flores en las manos y el rostro tenso, esperando a una joven. Una joven que se parecía mucho a mí. Más tarde, mi hermano me contó que ella era el primer amor que Santiago nunca podría olvidar. Santiago se enfrentó a sus padres por ella, y cuando ella lo dejó, perdió la cabeza y buscó 99 parecidas para sobrellevar el dolor. Mi hermano lo dijo con admiración, conmovido por lo profundo que podía ser Santiago. Lo que no sabía era que su propia hermana era solo una más entre esas sombras del pasado. Los observé a los dos durante un largo, largo rato. Luego, di media vuelta y volví al hospital. —Doctor, no quiero tener a este bebé.
Fui su donna hasta verla embarazada - undefined novels & stories
KarenW
Cuando tenía tres meses de embarazo, la supuesta hermanastra de mi esposo, el Don, apareció en mi puerta. Ruby tenía un vientre abultado que era imposible de ignorar. —Donna, ya que mi fecha de parto está tan cerca, pensé que deberías saberlo... el heredero del Don está en mi vientre. Ella puso todo frente a mí: fotos íntimas de ella y Caleb, registros de las transferencias de dinero semanales que él le enviaba, incluso la escritura de una mansión. Las fechas más antiguas se remontaban a la época en que perdí a nuestro primer bebé, cuando los médicos me dijeron que sería difícil para mí volver a concebir. Todos estos años, yo había estado soportando tratamientos de fecundación in vitro, intentando desesperadamente gestar a nuestro hijo una vez más... mientras él se divertía con su supuesta hermanastra. Bueno, si Caleb quería tanto a otra mujer, podía quedarse con ella. De todos modos, no tenía intención de quedarme. Ya estaba planeando mi partida.
El Juguetito De Mi Esposo - undefined novels & stories
Crystal K
Mi mejor amiga, Maya, voló desde Miami para la semana de mi despedida de soltera. Eran mis últimos días de libertad. Insistió en organizar una noche de chicas para celebrar y pidió toda mi comida favorita a domicilio. Me pidió que le cuidara el celular y esperara un momento. Entonces, la pantalla se iluminó. Era un mensaje de un hombre. Una foto sin camisa. “Mi arma está lista para ti esta noche”. Llegó otra foto vibrando. Juguetes sexuales. Accesorios de bondage que parecían sacados de una película. Sentí que la cara me ardía. El corazón me latía descontrolado contra las costillas. Acababa de tropezarme con su vida secreta. Pero la siguiente imagen me cortó la respiración. Era un primer plano del pecho del hombre. Tenía una cicatriz que yo conocía mejor que mi reflejo. Era de mi prometido, Luciano Carbone.
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