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Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
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Leyenda Popular
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Characters

34
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Mujer Poderosa
Independiente
Amante
Psicópata
Mafia
Alfa
Hipócrita
Amigos de la Infancia
Rompehogares
Primer Amor
Sin Sentimientos
La más Popular
Amor Incondicional
Compañero
Luna
Mejor Amiga
Escoria
Doctor/a
Vampiro
Calculador/a
Protagonista Animal
Vecindario
Secretario/a
Identidades Múltiples
Profesor
Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

31
Karma×
All
Arrepentirse
Seducción
Liarse con alguien
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
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Themes

12
All
Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
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Karma Romance Short Stories & Novels

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El esposo renacido no salva a mi suegra - Romance novels & stories
Pequeñitita
Mi suegra fue secuestrada, pero mi esposo, que tiene influencia tanto en el mundo legal como criminal, llevó a todos sus secuaces a celebrar el cumpleaños del perro de su amor platónico. Los secuestradores dijeron que si no veían a mi esposo en persona, matarían a la rehén, pero yo no hice caso. Esto fue porque en mi vida anterior, estando embarazada de ocho meses, saqué a mi esposo de la fiesta de cumpleaños por fuerza y salvamos a mi suegra. Su amor platónico nos siguió a escondidas, pero fue descubierta por los informantes de los secuestradores. Ellos la violaron, e incluso la descuartizaron y la dieron de comer a los perros. Mi esposo, tan enfurecido, mató a tiros a esos secuestradores y desapareció por un mes entero. Cuando regresó, nunca volvió a mencionar el asunto. Hasta que di a luz a nuestro hijo, yo estaba llena de felicidad. Pero mi esposo me arrojó, débil como estaba, al bosque, dejando que las bestias salvajes me mordieran hasta morir, devorándome sin dejar ni los huesos. —¿Tú envidiabas a Mía, incluso sobornaste a los secuestradores para matarla? No mereces obtener la felicidad que le pertenecería a Mía. Al abrir los ojos de nuevo, volví al día en que mi suegra fue secuestrada.
El Hockeyista Fingió Amarme y Elegí a Su Rival - Romance novels & stories
Miss Sunny
—Su matrimonio era un recuerdo de cincuenta dólares, señorita Vance. Y su esposo ya estaba casado con otra persona. En un solo instante, en la oficina de inmigración, mi vida como esposa de la superestrella de la NHL, Liam Sterling, se evaporó. Nuestra boda secreta en Las Vegas había sido un fraude, y Liam ya estaba legalmente casado con su "representante", Sophia. Pero la crueldad no terminó ahí. Liam esperaba que yo adoptara al "huérfano de un héroe de guerra", un niño que en realidad era el hijo secreto de Sophia y él. No quería una esposa. Quería a una doctora de equipo de clase mundial para salvar su carrera y a una niñera gratis para criar al hijo de su verdadera esposa. Liam cometió un error fatal: olvidó que yo era la única que podía mantenerlo en el hielo. Firmé un contrato récord con los Titans, sus rivales más fuertes. Mientras la rodilla de Liam se hacía pedazos durante los playoffs, yo estaba en el banquillo del enemigo, sanando al único hombre que podía destruirlo. ¿Él quería una niñera? Estaba segura de que tendría su peor pesadilla.
El amor que ya no vuelve - Romance novels & stories
Zafira
Regresé a ese momento de mi vida en que mi tío político —con quien no tengo lazos de sangre— había sido drogado con esa droga afrodisíaca. Pero esta vez, no me convertí en su “antídoto”. En lugar de eso, marqué el número de la mujer que él realmente amaba. En mi vida anterior, me enamoré perdidamente de él. Cuando supe que había sido drogado, ignoré su súplica de llamar a su gran amor… y fui yo quien calmó su deseo. Un mes después, quedé accidentalmente embarazada. Por lo que él se vio obligado a casarse conmigo, pero el día de la ceremonia de nuestra boda, su amada —que había viajado al extranjero para olvidar su dolor— fue secuestrada y asesinada. Antes de morir, le hizo ciento noventa y nueve llamadas pidiendo ayuda. Él, que estaba ocupado cumpliendo con la boda, no contestó ninguna. Después… solo se quedó mirando aquellas llamadas perdidas, sin decir una palabra. Hasta que, el día que tenía que dar a luz, me encerró en el sótano. Le rogué que me llevara al hospital. Pero él solo sonrió, con esa frialdad que jamás olvidaré, mientras me veía morir lentamente, sin poder traer al mundo a nuestro hijo. Sus últimas palabras antes de que cerrara los ojos y muriera fueron: —Si no hubieras quedado embarazada, nunca me habrían obligado a casarme contigo. Si no fuera por ti, habría contestado las llamadas de Luz y, ella no habría terminado así. Tú… mereces morir. Y entonces, volví a abrir los ojos. Era ese mismo día, el día en que él había sido drogado con ese medicamento afrodisíaco.
De la sombra a su luz - Romance novels & stories
April
El día que íbamos a casarnos, mi novio, Damián Cruz, envió a unos hombres para que me echaran del registro civil y entró del brazo de Luna Mendoza. Al verme sentada en el suelo, paralizada por la incredulidad, ni siquiera pestañeó y dijo: —El hijo de Luna necesita un apellido presentable para el futuro, para que pueda acceder a los círculos de élite y los mejores colegios. Es solo un trámite. Una vez que solucionemos esto, me caso contigo. Todo el mundo pensó que yo, la siempre devota, aceptaría esperarle obedientemente otro mes más. Después de todo, ya lo había esperado durante siete años. Pero esa noche, hice algo impensable: Acepté el matrimonio que habían arreglado mis padres y me fui del país directamente. Tres años después, regresé a visitar a mis padres. Mi marido, Vicente del Toro, era ahora el presidente de una corporación multinacional. Como tenía una reunión urgente de última hora, envió a un empleado de la sucursal local a recogerme al aeropuerto. Y para mi sorpresa, ese subordinado era nada más y nada menos que Damián, a quien no veía desde hacía tres años. Sus ojos se clavaron al instante en la deslumbrante pulsera de mi muñeca: —¿Esta es la copia barata de la pulsera por la que el señor del Toro pagó cinco millones para su esposa? Nunca pensé que te volverías tan superficial estos años. —Ya basta de rabietas. Vuelve. El hijo de Luna ya está en edad escolar, serás perfecta para llevarlo y traerlo. No dije nada, solo acaricié la pulsera. Él no sabía que esta era la más barata de todas las que Vicente me había regalado.
Cenizas de lo que fuimos - Romance novels & stories
Nuali Ciza
Estuve siete años con Bruno. Pero cuando lo acusaron y terminó en la cárcel, no dudé en dar media vuelta y desaparecer de su vida. Me refugié en los brazos de su mejor amigo, buscando un poco de paz. Cuando Bruno salió, volvió con más poder, más rabia… y me obligó a casarme con él. No le importó cómo: usó todo lo que tenía para hacerme suya otra vez. Para todos, éramos la pareja perfecta, el amor que lo aguantó todo. Pero nadie sabía que, cada noche, él llevaba a otra mujer a nuestra cama... incluso a mi propia hermana. Decía que ese era el precio por haberlo traicionado. Lo que Bruno nunca imaginó es que, mientras todos lo creían culpable, yo me metí en una red criminal para limpiar su nombre. Y que, para conseguir esa prueba, perdí un riñón y medio hígado. Lástima que... ya no me queda mucho tiempo.
Las tarjetas del perdón se acabaron - Romance novels & stories
Junio
Diego Pinto organizó sesenta y seis viajes solo para pedirme matrimonio. Y fue recién en el intento número sesenta y siete que logró de verdad tocarme el corazón. El día después de la boda, le preparé sesenta y seis tarjetas de perdón. Teníamos un trato: cada vez que me hiciera enojar, podía usar una para ganarse mi perdón sin discusiones. Durante seis años de matrimonio, cada vez que me enojaba por su amiga de toda la vida, él venía y me pedía que le quitara una tarjeta. Pero cuando usó la tarjeta número 64, Diego se dio cuenta de que algo en mí ya había cambiado.
Cuando me tuviste, no me viste - Romance novels & stories
Tali Flor
Dos semanas antes de la boda, Nelson decidió posponerla una vez más. —Ivana inaugura su primera exposición de arte ese día —me dijo—. Estará sola y nerviosa. Tengo que estar ahí para apoyarla. Al final, tú y yo ya estamos juntos, ¿qué más da casarnos un día antes o después? Pero ya era la tercera vez que aplazaba nuestra boda por aquella mujer. La primera, Ivana acababa de operarse y sentía nostalgia de la comida de su tierra, por lo que Nelson no dudó en viajar al extranjero y quedarse con ella durante dos meses. La segunda, Ivana decidió irse al bosque en busca de inspiración para pintar y él, preocupado por su seguridad, fue tras ella. Esta era la tercera. Colgué la llamada y miré a César, mi amigo de toda la vida, quien se encontraba sentado frente a mí, relajado, jugando con su bastón de esmeralda, cuyo golpeteo en el piso de mármol rompía el silencio entre nosotros. —¿Todavía necesitas esposa? —le pregunté, sonriendo con picardía. El día de mi boda, Ivana sonreía radiante, copa en mano, esperando el brindis del hombre a su lado. Pero él, con los ojos rojos, observaba en silencio la transmisión en vivo de la boda del heredero del Grupo Santos, el imperio inmobiliario más grande del país.
La Dulzura de la Traición - Romance novels & stories
Isabella Luna Espinoza
La chica que Iván Herrera mantenía volvió a buscarme para hacer una escena. —De verdad amo demasiado a Iván… ¿no podrías dejar que se quede conmigo? Él, sentado a un lado, no dijo nada. Solo me envió un mensaje: «Dile que sí, solo hazle creer que tiene una oportunidad.» Le seguí la corriente. Y, en silencio, empecé a empacar mis cosas para dejar la casa que compartíamos. Al salir, escuché las burlas de sus amigos. —Vaya, sí que es obediente la «esposa». Entonces si le pides que pierda al bebé, ¿también lo haría? Iván alzó las cejas, con calma. —¿Apostamos? —Yo digo que en una semana estará llorando frente al hospital… pero lo hará. Yo no dije nada. Solo abrí otro chat, leí el último mensaje: «¿Quieres casarte conmigo?» Y respondí: «Sí.»
Detrás de las mentiras - Romance novels & stories
Choco Bean
Estuve ocho años con un hombre divorciado. Nos separamos noventa y cuatro veces y nos divorciamos cinco. Una más, y sería la número cien, pero me cansé. La primera ruptura fue la noche que le entregué mi primera vez: dejó todo a medias porque su ex lo llamó para comprar pan. La quinta, cuando me abandonó embarazada en plena carretera para consolar a esa misma mujer. Tuve un accidente, perdí al bebé… y él llegó después, desarreglado, como si nada. Y aun con todo el dolor que me causó, nunca tuve el valor de dejarlo del todo. La última vez que nos divorciamos fue por otra razón absurda: su ex y su hijo participarían en un programa familiar, y para cuidar la imagen de familia feliz, volvió a divorciarse. Cuando el show terminó, me llamó para hablar de reconciliarnos. Pero esta vez dije que no… porque ya había decidido casarme con otro.
¡Sorteé a mi esposo y me salió un bombón! - Romance novels & stories
Fernanda
El día que cumplo veinte años, mis papás ponen ante mí las fotos de herederos de las grandes dinastías empresariales del país para que elija con quién formalizar una alianza. En mi vida anterior escogí sin dudar a Alonso Rivas, el heredero más brillante de la élite capitalina. Después del matrimonio supe que la mujer de sus sueños, Daniela Romero, se hundió en una espiral de dolor: una noche, borracha en un bar, fue agredida por unos sujetos; intentó quitarse la vida tres veces. Alonso decidió que yo era la raíz de todo, le regaló a Daniela los bienes de mi familia y vació a los Molina. Al final, incluso la dejó cortar los frenos, condenándonos a los tres a morir en un accidente brutal Esta vez, con los ojos cerrados, elegí al azar una foto. Dejé que el destino eligiera por mí. Al final, Alejandro de la Vega el destino lo trajo a mi lado, heredero de Guadalajara: austero, espiritual, con el corazón en paz. Pero cuando entré del brazo de Alejandro a nuestra fiesta de compromiso… Alonso enloqueció.
La Última Carta - Romance novels & stories
Valentina García
Desde pequeños, Gabriel Fuentes y Julieta Ramírez nunca se habían llevado bien. Sin embargo, el destino tenía otros planes: en su círculo social, ya solo quedaban ellos dos como candidatos «adecuados» para un matrimonio por conveniencia. Gabriel juró que preferiría morirse antes que casarse con Julieta, mientras que ella, con una sonrisa irónica, respondía: —Entonces ya está decidido. Me casaré contigo. Apúrate y muérete. El día de la boda, Gabriel soltó decenas de gallinas en plena ceremonia para humillarla. Julieta, impasible, alzó una y dijo en voz alta: —Saluda, esposo mío. Y fue en ese momento que a Gabriel se le acabaron las ganas de burlarse. La mujer que él menos quería, era justo la que más empeño tenía en casarse con él. —Te vas a arrepentir —le dijo con desprecio. Tres años después, Julieta vio a Gabriel siéndole infiel por novena vez. Y recién entonces entendió... A qué se refería él con la frase «te vas a arrepentir».
El aborto: el fin de mis sufrimientos - Romance novels & stories
Rosalina
En mi sexto mes de embarazo, mi hermana menor, Clara Soto, sufrió un accidente de tráfico. Debido a la pérdida de sangre, requirió con urgencia un donante compatible. Y, según los exámenes, yo era la única que podía salvarle la vida. Sin embargo, debido a que durante los últimos meses de embarazo había perdido peso, me recomendaron no donar. Aun así, mi familia me obligó. Por lo que, sin fuerzas para oponerme, esperé que mi esposo me ayudara a salir de esa situación. No obstante, se quedó a un lado con los brazos cruzados, diciendo: —Estás bien de salud. Donar sangre no te afectará en nada. Clara tendrá un futuro brillante, no voy a permitir que lo destruyas. Después de la donación, me desmayé. Y, cuando desperté, supe que algo dentro de mí se había roto. Por lo que, sin decir ni una palabra, lo primero que hice fue agendar un aborto.
Reteniendo un nacimiento - Romance novels & stories
April
Tenía nueve meses de embarazo y estaba lista para dar a luz, pero mi esposo, Sean Conner, me encerró en el cuarto de almacenamiento del sótano y me dijo que retuviera el parto. Comentó que era porque la esposa de su difunto hermano, Quinn Faber, también estaba a punto de dar a luz ese día. Hacía años, Sean y su hermano habían acordado que el primer hijo nacido en la familia Conner sería criado como heredero y recibiría la herencia familiar. —El bebé de Quinn debe nacer primero —dijo Sean como si fuera algo trivial—. Ella perdió a su esposo y no tiene nada. Tú ya tienes mi amor, por lo tanto, es justo que la herencia sea destinada a su hijo. El dolor de las contracciones me dobló por la mitad y lloré, suplicándole que me llevara al hospital. Él me secó las lágrimas y con una tranquilidad inquietante, me dijo: —Deja de fingir. Luego, espetó: —Siempre supe que no me amabas. Todo lo que te importa es el dinero y el estatus. Forzaste el parto para robarle el lugar a mi sobrino... ¿Cómo puedes ser tan cruel? Con la cara pálida y temblando, logré susurrar: —No puedo controlar cuándo nace un bebé, esto es una coincidencia. Te juro que no me importa la herencia. ¡Yo te amo! Él soltó una carcajada llena de frialdad y me dijo: —Si me amaras, no habrías presionado a Quinn para que firmara ese contrato renunciando a la herencia de su hijo. Bueno, una vez que ella dé a luz, volveré a buscarte. Después de todo, el bebé que llevas en tu vientre lleva mi sangre. Sean se quedó fuera de la sala de parto donde estaba Quinn y solo después de que el recién nacido llegó al mundo, él se acordó de mí. En ese momento le ordenó a su secretario que me llevara al hospital, pero la voz de este tembló mientras decía: —La señora... y el bebé... Ambos han muerto... En ese momento, él perdió la razón.
El choque de la traición: entre la mentira y mi renacer - Romance novels & stories
Danta Qun
El día del control prenatal, mi esposo Emilio estaba ocupado en el trabajo, pero su amiga de la infancia, con quien llevaba años de coqueteo, Laura se ofreció a llevarme en auto. En el camino, de pronto giró el volante y el vehículo se estrelló de lleno contra la parte baja de un camión de carga; la carrocería quedó aplastada al instante. No llamé a mi esposo, que era médico de urgencias, sino que marqué al servicio de emergencias y esperé el rescate, solo porque, en mi vida anterior, lo primero que hice fue llamarlo para que me llevara al hospital. Al final, el bebé se salvó, pero Laura murió en el acto por la gran pérdida de sangre. Él decía que no me culpaba, que me recuperara tranquila, incluso me consiguió una habitación individual en el hospital. Pero el día del alta, me llevó a la tumba de Laura, allí, me clavó un cuchillo en el vientre; el bebé murió y yo quedé al borde de la muerte. Sus ojos estaban llenos de un odio encendido, y, ante mis súplicas, solo dijo con frialdad: —¡Si no hubieras girado el volante a propósito, Laura no habría muerto! ¡No creas que por fingir inocencia voy a creerte! Ojo por ojo: ¡quiero que la acompañes en la tumba! ¡El dolor que ella sufrió antes de morir, tú lo vivirás diez veces... cien veces más! Giró el cuchillo con fuerza, una y otra vez, atravesando mi cuerpo. La sangre salpicó sobre la lápida, tiñendo de rojo el nombre de Laura. Cuando abrí los ojos, estaba de vuelta en el lugar del accidente.
Diez años en vano y un renacer - Romance novels & stories
Alegría
En el instante en que explotó el laboratorio, Leonardo González corrió desesperado hacia la zona más alejada, donde se encontraba Victoria López, y la protegió con su cuerpo sin dudarlo. Cuando cesó la explosión, lo primero que hizo fue cargarla en brazos al hospital. Ni siquiera miró a la que yacía en el suelo, empapada en sangre—yo. Porque esa chica a la que él había criado durante dieciocho años, Victoria, ya le había ocupado el corazón por completo. Ya no había espacio para nadie más. Fui yo quien sobrevivió gracias a unos colegas que me llevaron al hospital. Tras salir de cuidados intensivos, con los ojos hinchados de tanto llorar, llamé a mi mentor. —Profesor, ya lo decidí. Acepto unirme al proyecto confidencial. No importa que partamos en un mes ni que no pueda contactar a nadie durante cinco años. Ese mes estaba destinado a ser el de mi boda soñada. Pero ya no quiero casarme. Ya no.
Mi exesposo millonario me suplicó volver - Romance novels & stories
Shelley
Durante la noche de mi boda, fui llevada de urgencia al hospital en una ambulancia después de que un condón manipulado me dejara con un dolor insoportable. La cirugía duró más de veinticuatro horas, y la noticia se propagó como pólvora. Mi esposo, Alexander, hizo saber que cualquiera que lograra fotografiarme en mi estado postoperatorio sería recompensado con diez millones de dólares. De la noche a la mañana, pasé de ser la nueva esposa de un multimillonario a convertirme en el hazmerreír de todos los círculos de élite de New Paradise. Al día siguiente, Dahlia, el amor de la infancia de Alexander, apareció en mi puerta. Fue entonces cuando descubrí la verdad: ella había cubierto el condón con un adhesivo de uso industrial como parte de lo que ella llamó un «experimento social». No mostró ni una pizca de remordimiento. Su tono era frívolo y cruel: —Solo fue un experimento. O sea, ¿cómo se suponía que iba a saber que reaccionarías así? Además, ambas sabemos que nunca fuiste lo suficientemente buena para Alexander. Así que deja de fingir. Alexander se quedó a su lado, con la mirada fría y desdeñosa: —Si no fuera por el contrato matrimonial, nadie te habría tocado. Lo sabes, ¿verdad? Lo que él no sabía era que la mujer a la que estaba llamando zorra le había salvado la vida más veces de las que podía contar.
Le di mi prometido en mi propia boda - Romance novels & stories
Piña Ice
En la boda, el sobrino de cuatro años del novio de repente subió a la tarima, tomó de la mano al novio y gritó a todo pulmón: —Papá, ¿por qué te quieres casar con otra mujer? ¿Ya no nos quieres a mamá y a mí? La madre del niño, que estaba abajo de la tarima, corrió a detenerlo. Con una sonrisa forzada, como si se disculpara pero buscando provocar, dijo: —Lo siento, Dany perdió a su padre cuando era pequeño y siempre ha visto a su tío como su papá. No fue su intención causar problemas. Incluso mi esposo, con total calma, tomó al niño en brazos y me explicó: —Antes de morir, mi hermano me pidió que cuidara de su esposa y de su hijo. Para que Dany tuviera una infancia feliz, le permití que me llamara "papá". No lo malinterpretes. Al ver a las tres personas frente a mí tan felices y tranquilas, solté una risa fría y me quité el velo. —Pobrecito niño… ¿cómo podría yo arrebatarle a su padre? Ya que es así, ¿por qué no le dejo el lugar de novia a tu cuñada? Así ustedes pueden formar una familia completa de tres.
Al final, ambos saldremos heridos - Romance novels & stories
Pilar
A quince días de la boda, Santiago Velasco y yo tuvimos una pelea feroz. La razón no era otra: él quería tener un hijo con la hija de su profesor. —Solo iremos a hacer una fertilización in vitro, no hay nada entre nosotros —dijo con una calma que me heló hasta los huesos—. El profesor está muy enfermo, lo único que desea es ver a Valeria con alguien que la apoye en el futuro. —¿Y tú? —le reproché—. Nos casamos en quince días y tú vas a tener un hijo con otra mujer. ¿No te parece absurdo? Vi cómo Santiago cerraba la puerta de un portazo y, sin pensarlo, publiqué en mis redes: "Boda en quince días, busco un novio nuevo, ¿alguien se apunta?"
Nunca Fui Su Prioridad - Romance novels & stories
Aita Cabrera
Mi esposo, Nicolás Ferrer, tenía la costumbre de ordenar la vida según prioridades perfectamente definidas. En nuestro calendario compartido, los eventos marcados en rojo eran inamovibles; los marcados en amarillo se podían negociar y los marcados en gris podían aplazarse en cualquier momento. El cumpleaños de su madre estaba marcado en rojo; las cenas con sus amigos, en amarillo; cualquier evento relacionado conmigo, en gris. Después de siete años juntos, yo seguía ocupando el último lugar. El día de nuestro aniversario de bodas, esperé en el restaurante hasta que las velas se consumieron. Él pospuso la cena para la semana siguiente y me envió un mensaje de voz: "Valeria es muy estricta con la limpieza y no quiere que los empleados de la empresa de mudanzas toquen sus cajas. Iré a ayudarla. Tú siempre has sido muy comprensiva. Te lo compensaré otro día". Contemplé la comida ya fría. No le pedí explicaciones; simplemente abrí el historial del calendario compartido. Mi consulta de seguimiento después de la gastroscopia había sido reprogramada para que él pudiera llevar al gato de Valeria al veterinario. No había estado conmigo durante la operación de mi padre porque estaba cambiándole la cerradura a Valeria. Incluso el día de nuestra boda civil acompañó primero a Valeria a elegir un colchón y me dejó esperando en el Registro Civil hasta poco antes del cierre. Cada vez que él reprogramaba uno de mis eventos marcados en gris, aparecía otro de Valeria marcado en rojo. Todos llevaban la misma nota: "Prioridad absoluta". Releí esas palabras varias veces y recordé algo que Nicolás solía decir: —No hay favoritismos, solo prioridades. Así que, dentro de su orden de prioridades, mi salud, mi familia y nuestro matrimonio valían menos que una sola caja de Valeria. Antes de eliminar el calendario compartido, guardé varias capturas de pantalla. Después, le envié a mi abogada la documentación necesaria para iniciar el divorcio. A él le encantaba vivir de acuerdo con sus planes. A partir de ese día, yo quedaría fuera de sus planes para siempre.
Después de donarle el hígado a mi novio, supe que fue su venganza - Romance novels & stories
El Justiciero
Mi novio fue diagnosticado con cáncer y necesitaba un trasplante de hígado. Cuando supe que yo era compatible, no dudé ni un segundo en aceptar la operación. Me extirparon dos tercios del hígado. El dolor era insoportable, pero en cuanto recuperé la conciencia, corrí a ver cómo estaba él. Frente a la puerta, escuché su conversación con un amigo. —Eres un genio, Javier. Nadie más podría idear una forma de venganza tan cabrona. Javier Morales soltó una risa burlona. —Si no fuera porque no quería armar tanto escándalo, hasta le habría quitado un riñón solo por diversión. —Por su culpa, Elena fracasó en el examen de ingreso a la universidad y tuvo que irse al extranjero. En un mes regresará, y en ese momento me despediré de Lucía para siempre.
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