Novels
Short Stories

Genres

Romance×
All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
caprichoso
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

50
All
Egoísta
Mujer Poderosa
Amante
Independiente
Mafia
Psicópata
Alfa
Canalla (Hombre)
POV masculino
Amigos de la Infancia
CEO/Magnate
Hipócrita
Mujer Casada Joven
Primer Amor
Sin Sentimientos
Luna
Rompehogares
Compañero
La más Popular
Doble Reencarnación
Amor Incondicional
Heredera Verdadera/Falsa
Excéntrico/a
Mejor Amiga
Vampiro
Escoria
Diosa/Idol
Doctor/a
Calculador/a
Protagonista Animal
Secretario/a
Vecindario
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Canalla (Mujer)
Íncubo
Sustituto/a
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

52
Reconquista Desesperada×
All
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Liarse con alguien
Infidelidad
Seducción
Encuentro Amoroso
18+
Matrimonio
Venganza
Karma
Castigo al Infiel
Drama Familiar Total
Drama Familiar
Despertar
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Persecución por Amor
Embarazo
Sistema
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Diferencia de Edad
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Themes

20
All
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Reconquista Desesperada Romance Short Stories & Novels

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Mi menstruación expuso todo - Romance novels & stories
Mónica Herrera
El día antes de que me bajara la regla, encontré una nota en el teléfono de mi prometido. "Mañana le llega el período. Ya le guardé toallas sanitarias y analgésicos en el bolso." Sonreí. Era un detalle tan pequeño que me pareció muy considerado. Al día siguiente, un dolor ensordecedor me retorció la parte baja del abdomen. Pálida e incómoda, rebusqué en mi bolso cruzado. No había nada. Una mancha de sangre roja oscura empapó mis pantalones. Los estudiantes señalaron hacia mi espalda y comenzaron a susurrar entre risas incómodas. Supuse que simplemente se le había olvidado a última hora. Entonces, la nueva profesora en prácticas publicó en sus redes sociales: "Acabo de empezar a trabajar y mi profesor supervisor es un encanto. ¡Hasta me compró toallas sanitarias y analgésicos! ¡Este período ha sido completamente libre de dolor!" En la foto aparecían un paquete de toallas sanitarias, una tableta de ibuprofeno y una taza de té de jengibre. Los analgésicos eran míos. Llevaba años teniéndolos en casa por mis fuertes cólicos menstruales. Las toallas sanitarias eran de la única marca que mi piel toleraba. Apagué el teléfono y me quedé mirando durante largo rato el anillo de compromiso en mi dedo. Después me puse de pie y fui directamente a la oficina del director para solicitar mi ingreso al programa de intercambio docente en el extranjero. Siete años. Él seguía sin recordar mi ciclo menstrual. Y ahora, ya nunca tendría que hacerlo.
Donde el amor me dejó vacía - Romance novels & stories
Dalia
El día en que Rosa, el amor de mi esposo, enferma terminal, dio a luz a su hijo, mis suegros contrataron a diez guardaespaldas para vigilar la sala de partos y asegurarse de que yo no apareciera a hacer un escándalo. Pero la verdad es que nunca fui. Mi suegra, Melina, le tomó la mano a Rosa conmovida: —Rosa, mientras estemos nosotros aquí, ¡Fiona jamás podrá hacerte daño a ti ni a tu bebé! Mi esposo, Benito Cruz, con ternura en la mirada, la acompañaba durante el parto, secándole el sudor de la frente. —Tranquila, mi padre está con su gente en la entrada del hospital. Si Fiona se atreve a venir, la sacamos en el acto. Al ver que pasaban las horas y yo no aparecía, por fin se tranquilizó. Para él no tenía sentido pensar que yo fuera capaz de armar una escena. Solo quería cumplirle a Rosa su último deseo: ser madre antes de morir. ¿Por qué yo me empeñaría en arruinarlo? Cuando escuchó el llanto del recién nacido en brazos de la enfermera, no pudo evitar sonreír con alivio. Pensó que, si al día siguiente yo iba a disculparme con Rosa, se olvidaría de todas nuestras peleas. Incluso estaba dispuesto a dejar que yo criara al niño como si fuera mío. Lo que él no sabía era que, en ese mismo instante, yo acababa de entregar mi informe en la ONU. En una semana iba a renunciar a mi nacionalidad para unirme a Médicos Sin Fronteras. Y desde entonces jamás volvimos a vernos.
No Quedan Más Perdones - Romance novels & stories
Mónica Herrera
Cada vez que mi esposo, Dave Tarrett, se quedaba a dormir en casa de su exnovia, Maggie Gorringe, me regalaba un edificio más. A los dos años de casados, ya tenía 285 propiedades comerciales distribuidas por todo el país. Y eso significaba que Dave me había traicionado 285 veces. Después de recibir la escritura de la propiedad número 286, Maggie me envió otro de sus videos burlones. —¿Y qué importa que Dave te dé dinero? Soy yo quien tiene su corazón y su cuerpo. Tal vez seas una supermodelo famosa en todo el mundo, pero ni siquiera puedes hacer que tu propio esposocomparta la cama contigo. No valía la pena discutir. En vez de eso, le envié el nuevo conjunto de Victoria's Secret de mi desfile más reciente. Cuando Dave se enteró de mi "generosidad", decidió compensarme llevándome a una reunión de la alta sociedad. Durante uno de los juegos de la fiesta, Maggie perdió tres veces seguidas y recibió el reto de lamer crema batida del muslo de un playboy. Maggie tomó una botella de vino, la rompió de un golpe y presionó el vidrio afilado contra su cuello. —¡Dave, no permitiré que me humillen así! Dave, que siempre aparentaba ser frío e indiferente, se puso nervioso de inmediato. Después me miró a mí. Como siempre. —Es solo crema batida —dijo en voz baja—. Hazlo por ella. Te prometo que esta noche me iré a casa contigo. Todos esperaban que armara un escándalo. Pero permanecí serena y acepté sin protestar. Él no sabía que esta era la vez número 287 que me rompía el corazón. Y yo ya estaba cansada de ser su obediente mascota. Cuando terminara de pagar la deuda que tenía con él por haberme salvado la vida, nuestro matrimonio terminaría para siempre.
El cielo se despejó antes de nuestra boda. - Romance novels & stories
Dawn Trueman
Tenía una pérdida auditiva parcial que me había dejado prácticamente sorda del oído derecho. Desde que éramos niños, Tristan Lockhart siempre procuraba ponerse de ese lado. —Así podré enterarme primero si alguien habla a tus espaldas —solía decirme. Con el tiempo, nos comprometimos y, para entonces, las invitaciones de boda ya estaban impresas y listas para enviarse. Todo el mundo decía lo afortunada que era por tener a mi lado al amor de mi infancia, un hombre que había cuidado de mí durante más de diez años. Sin embargo, todo cambió cuando Sunny Pierce comenzó a trabajar con Tristan. Era deslumbrante, llena de energía y siempre llevaba una sonrisa radiante en el rostro. La primera vez que me vio, se quedó observando mi audífono durante unos segundos. Luego miró a Tristan con una sonrisa burlona. —Con esa cosa... ¿de verdad puede escucharte cuando le susurras cosas bonitas al oído por las noches? Me quedé pálida al instante. Tristan, en cambio, apenas frunció el ceño. —Sunny no piensa antes de hablar. No le hagas caso. Llegó el día del ensayo de la boda. Justo afuera de las enormes puertas de la capilla, escuché la voz de Sunny. Estaba leyendo mis votos en voz alta, burlándose de cada una de mis promesas. —Gracias por soportarme durante todos estos años y por aceptar que siempre seré una complicación para ti. Prometo ser tu consuelo, tu sombra y tu complicación favorita por el resto de mi vida. Las carcajadas resonaron en el interior de la capilla y, en medio de aquel alboroto, alcancé a escuchar la risa de Tristan. —Ya basta, deja de hacerte la graciosa —dijo entre risas—. Si se entera de que le cambiaste los votos, se va a poner mal otra vez. Sunny hizo una pausa y luego preguntó con picardía: —Entonces, ¿de verdad todavía piensas casarte con ella? Tristan guardó silencio. Fueron solo dos segundos, pero parecieron eternos. —Las invitaciones ya se enviaron —respondió, con voz apagada—. ¿Qué se supone que haga ahora? Me quedé inmóvil al final del pasillo. El paraguas que él me había regalado seguía goteando sobre el piso de baldosas. Fue entonces cuando comprendí que ya no sentía ningún deseo de cruzar esas puertas.
La última lluvia antes del adiós - Romance novels & stories
Universo Cercano
El CEO de Buxton Corp recuperó a su antiguo amor. ¿El precio? Su esposa embarazada desapareció sin dejar rastro. Durante el primer mes, Calvin ni se inmutó. Estaba demasiado ocupado adorando a la mujer que siempre había considerado su verdadero amor. En el segundo mes, sus amigos apostaban sobre cuánto tardaría Ángela en regresar de rodillas. Para el tercer mes, el pánico lo consumió. Envió equipos de búsqueda por todas partes para encontrarla. No hallaron nada. Ni una sola pista. A partir de ese momento, nadie volvió a atreverse a pronunciar el nombre de Ángela Astor en toda Auremburg. Pero había algo que nadie sabía. Cada noche, Calvin la extrañaba con tanta intensidad que sentía que estaba a punto de derrumbarse.
El día de la boda, expuse su diario de infidelidades - Romance novels & stories
MIA
Después de que me despidieran, mientras buscaba trabajo, me encontré con una publicación: —¿Qué trabajo da dinero más rápido? La respuesta con más me gusta decía: —Obvio, conseguir un sugar daddy es lo más rápido. El mío tiene poco más de treinta y ya es presidente de un grupo empresarial. Me mantiene con varios miles de dólares al mes, es guapo, atento… y en la cama ni se diga, puede pasar toda la noche conmigo sin cansarse. Alguien preguntó cómo lo había conocido. —En mayo del año pasado discutió con su novia. Estaba solo en un bar, borracho. Al verlo, fui a consolarlo y, al final terminamos juntos. Me dijo que su novia era una aburrida y anticuada, que parecía una vieja en la cama. Y que ya había perdido el interés en ella. Los hombres son así, siempre buscan algo nuevo afuera. Cuando leí eso, mis dedos se quedaron congelados. Pues en mayo del año pasado, yo también había discutido con mi novio, Bryan. Esa noche no volvió a casa. Y cuando regresó al día siguiente, traía un fuerte olor a alcohol. Seguí mirando, y vi que la chica también había subido una foto. —Miren, le dije que no tuve cuidado cocinando y que sin querer me corté el dedo, le dije que me dolía y él prometió que venía a cuidarme esta noche. En la imagen, llevaba un anillo de diamantes en el dedo anular, cubierto parcialmente por una curita. Ese anillo era exactamente igual al anillo de compromiso que Bryan me había dado. Casi al mismo tiempo, sonó mi teléfono. Del otro lado de la llamada se escuchó la voz de Bryan. —Bella, surgió algo urgente en la empresa. No me esperes en la noche, no regresaré.
Los guantes que acabaron con nosotros - Romance novels & stories
Stars
En mi cumpleaños, mi prometido usó sus puntos del supermercado para comprarme un par de guantes para lavar los platos. Sin embargo, en una subasta, le compró una joya de cinco millones de dólares a su primer amor. Estaba enojada al confrontarlo, pero él me llamó una cazafortunas. —Te he estado dando dinero para gastar. ¿No es más que justo que me cuides? Se suponía que esta era mi última prueba para ti. Si aprobabas, nos casaríamos. Me has decepcionado muchísimo. Rompí con él. Él se dio la vuelta y le propuso matrimonio a su primer amor. Cinco años después, nos encontramos en una isla privada de vacaciones. Alex Thompson me vio con el uniforme de trabajadora recogiendo basura en la playa. Se burló de mí en el acto. —Le hiciste el asco a los guantes que te compré, y aquí estás, rebuscando en la basura. Ahora, incluso si me suplicaras, no te miraría dos veces. Lo ignoré. El proyecto de estudios sociales de mi hijo consistía en limpiar el patio trasero con uno de sus padres. Su padre había ampliado el patio hasta la playa. Limpiarlo era agotador.
Memorias que se vuelven viento - Romance novels & stories
Belén Cadiz
Durante una partida de «Verdad o reto», mi novio perdió y tuvo que comprarles bebidas a todos, por lo que, media hora después, regresó cargado de bolsas y, con una gran sonrisa, comenzó a repartirlas. —Jake, llevas dos días sin dormir. Aquí tienes tu helado americano. Lula, para ti el de mango y maracuyá con tapioca extra, ¿verdad? Y también tu jugo de limón, sin hielo. Lo has pedido unas ochocientas veces. Fue recorriendo el círculo hasta que todos tuvieron un vaso en las manos. Sin embargo, cuando llegó frente a mí, la bolsa ya estaba vacía. La habitación quedó sumida en un silencio incómodo. —¿Y la bebida de Harper? Todd Rossi levantó su vaso y lo tendió hacia mí. —Se me olvidó, pero puede compartir la mía. Sus amigos estallaron en risas y enseguida comenzaron las bromas. —Vamos, ¿otra vez con lo mismo? Si vas a presumir tu amor delante de todos, al menos cambia de estrategia de vez en cuando. Las carcajadas llenaron la habitación. Todos creían que aquello era una muestra pública de afecto. Pero… yo conocía la verdad: Todd no había olvidado la bebida; se había olvidado de mí. Después de cuatro años juntos, todavía era incapaz de recordar que yo era alérgica a los duraznos. Por eso, en silencio, dejé el vaso sobre la mesa. Había soportado ese tipo de descuidos durante demasiado tiempo… Y hoy, por primera vez, decidí marcharme.
El Remordimiento que Quebró a una Familia - Romance novels & stories
Zoe Luz
Mi hermana gemela menor, Emma Lawson, siempre ha sido la favorita de todos porque está enferma. Esa vez, una tormenta de nieve nos atrapó en la montaña y llegó el helicóptero de rescate con espacio solo para una persona más. Tengo cáncer terminal y estuve más que dispuesta a dejar que Emma ocupara mi lugar. Sin embargo, de repente, ella se agarró la cabeza y lloró porque se sentía mareada. Toda mi familia corrió a su lado y juntos la empujaron hacia la cabina sin siquiera dejar espacio para discusión. Mi esposo, Leon Ziegler, me tocó el brazo fracturado y dijo: —Sarah, tú tendrás que esperar al próximo helicóptero. Mi hija, Daria Ziegler, incluso me lanzó una bola de nieve. —La tía Emma está más enferma que tú. Deja de intentar quitarle el puesto. Solo hasta que el helicóptero despegó vi a Emma pegada a la ventana, sacándome la lengua con aire de suficiencia. Ella había estado mintiendo todo este tiempo. Cuando finalmente me rescataron, los médicos me dijeron que me quedaban tres días de vida. Entonces decidí cambiar todo lo que tenía por un poco del cariño de mi familia.
¿Y si dejaba de perseguir esa estrella? - Romance novels & stories
Mohini
En la reunión de compañeros, cuando regresé de comprarle los cigarrillos a mi novio, mi mejor amiga ya había ocupado mi asiento. Habían retirado mi copa y mi plato y los habían sustituido por otros, sin dejar rastro de que había estado allí. Cuando me vio volver, Valentina Ríos hizo ademán de levantarse, pero Emiliano Mendoza la empujó para que volviera a sentarse y dijo: —Total, no entiende nada de nuestros casos. Solo está aquí de relleno. Los demás no se atrevieron a decir nada. Todos sabían que por aquel entonces, había ocurrido algo grave en mi familia y tuve que dejar los estudios a medias. En la universidad, ellos eran los "compañeros perfectos" de la facultad de Derecho y resolvieron juntos muchísimos casos complicados. Después de graduarse, ambos entraron en los mejores despachos, mientras que yo solo era la "secretaria" que había conseguido el puesto gracias a los contactos de mi novio. Me quedé clavada en el sitio. Apenas tomó los cigarrillos que le había comprado y volvió a ordenarme, como si nada: —Valentina quiere un café, ve y tráele uno. Lo dijo sin mirarme siquiera, y giró la cabeza para seguir charlando animadamente. En medio de tanta charla y risas, de repente me sentí cansada. A aquella persona que antes había querido alcanzar a toda costa, ya no quería seguirle los pasos.
Muerta para Él, Libre para Mí - Romance novels & stories
Ingrid Herrera Aparicio
Cuando descubrí que estaba embarazada, Miguel Michaus gastó una fortuna en contratar a un médico de renombre para que me prescribiera medicamentos para proteger al bebé. Él, que jamás fue creyente, se arrodilló en una iglesia durante horas, rogando que yo pudiera dar a luz sana y salva. —Amor, has sufrido mucho. Cuando nazca el bebé, te lo voy a compensar como te lo mereces. Ese mismo día, por accidente, contesté una llamada en su lugar. —Señor Michaus, tal como indicó, a los medicamentos de la señora ya se les añadió el fármaco esterilizante. Cuando llegue el momento, el bebé nacerá sin vida. En cambio, el hijo de la señorita López está perfectamente sano; nacerá sin complicaciones y se convertirá en el heredero del Grupo Michaus. La señora Santerbás no notará nada, ni se dará cuenta; no se verá afectada su relación con usted. Esté tranquilo. Bajé la mirada hacia mi vientre abultado. Jamás imaginé que su amor fuera tan falso. Así que ya no tenía nada que me retuviera. Firmé los papeles del divorcio y elegí marcharme.
Mi Matrimonio, Su Lamento. - Romance novels & stories
María
Empecé a llamar a mi hermano "señor Quinn" y a mi amigo de la infancia "señor Webb". Ambos fruncieron el ceño con desconcierto y me preguntaron por qué estaba siendo tan formal con ellos. Yo simplemente respondí con una sonrisa apenas perceptible. —Porque creo que preferirían que los relacionaran con Vanessa Quinn. Me reprendieron, acusándome de ser caprichosa: —Vanessa está a punto de casarse con un hombre en coma por tu culpa, y su vida entera se arruinará. La única razón por la que la tratamos tan bien es porque estás en deuda con ella. Sin embargo, lo que ellos no saben es que, esta vez, la persona que se casará con el hombre en coma no es Vanessa. Soy yo: Willow Quinn.
Su Confesión, Nadie Más Escucha - Romance novels & stories
Burbuja de Yogur
El día de mi cumpleaños, en la fiesta, mi esposo David Herrera apareció de repente con mi hermana adoptiva y su hijo. Al prepararnos para salir, él, con total naturalidad, colocó a mi hermana adoptiva en el asiento del copiloto y luego me dijo: —Los niños se marean fácil, atrás hay demasiadas cosas, tú estás bien y puedes ir en autobús. Mis amigas no hicieron más que asentir: —Eres la hermana mayor, cuidar del hijo de tu hermana es lo que toca. Cuatro autos, y ningún lugar para mí, la protagonista. Me subí al autobús con el corazón resentido y vi en el chat del grupo de paseo a David y Ana Blanco interactuando de manera demasiado cercana. Incluso hablaban de cosas que yo desconocía por completo. Cuando abrí el nuevo video que me habían enviado, en la mesa que habían preparado para mí solo quedaban sobras. Hasta el pastel de cumpleaños que había cuidado con esmero, David se lo dio a Ana y su hija como postre. Alguien no pudo soportarlo y le preguntó si eso no estaba mal. David, limpiando cuidadosamente la boca de Ana, ni siquiera levantó la cabeza: —Somos familia, Brittany Moreno no se va a enojar. En ese instante, nuestro matrimonio de siete años llegó a su fin.
Amor indescriptible - Romance novels & stories
Pablo
Llevaba ocho años casada con José García, durante los cuales él había llevado a noventa y nueve chicas a casa. Y, aquella tarde, la joven número cien estaba frente a mí. Me miró desafiante, antes de preguntar en dirección a él: —Señor García, ¿esta es tu esposa inútil? —Sí —respondió José con indiferencia, recostado en su sillón. Tras esto la joven se acercó a mí y me abofeteó desdén, mientras decía, riendo: —¡Esta noche escucharás lo que es una verdadera mujer! Y así fue. Pasé toda la noche en el salón, obligada a escuchar sus gemidos. A la mañana siguiente, como siempre, José me ordenó que preparara el desayuno. Pero esta vez, negué con la cabeza. Al parecer, él había olvidado que nuestro matrimonio era un simple acuerdo, un matrimonio por conveniencia… Al que solo quedaban tres días para llegar a su fin.
Mi Boda Se Retrasó Ocho Veces y al Final Lo Dejé - Romance novels & stories
Gordo
Con solo mencionar los preparativos de la boda, el primer amor de mi prometido salió corriendo en llanto. Luis Enrique me abofeteó con tal fuerza que caí al suelo, mirándome con odio puro: —¿Tan desesperada estás por casarte, Gabriela? ¿Tan patética que necesitas forzarme a esto?¡Posponemos la boda otra vez! Me llevé la mano a la mejilla ardiente, pero ni siquiera latió más rápido mi corazón. Con esta, ya eran ocho postergaciones. De los 28 a los 30 años, esperé en vano una respuesta. Esta vez, hice las maletas en silencio para salir. Al fin entendí: este matrimonio nunca debió existir.
Nunca es tarde para arrepentirse del amor - Romance novels & stories
Juliana
Frente a la entrada del hospital, mientras una hemorragia me bañaba las piernas durante el embarazo, Leandro Rivera me dejó sola para llevar a casa a su clienta... la misma a quien le estaba tramitando el divorcio. No importó que suplicara con la mirada. No miró atrás. Solo se fue. Esa misma noche, en lugar de estar a mi lado, apareció en la publicación de la clienta en Facebook. «Qué suerte tener a mi gran abogado... ¿quién dijo que no hay sopa para la resaca? Oh, cierto... ¡yo sí la tengo!» No dormí en toda la noche. A la mañana siguiente, con una calma que no sentía, marqué el número de mi padre. —Papá, ya lo decidí. En tres días vuelvo a casa... a hacerme cargo de la empresa.
El Elixir que Robó Mi Amor - Romance novels & stories
Mariana Luna Viento
Mi prometido era el neurocientífico más brillante del país. Pero su amiga de la infancia, enferma de cáncer terminal y solo tenía un mes de vida, por lo que, para acompañarla en ese último tramo del camino, él me obligó a tomar una dosis experimental de un fármaco que borra la memoria, una creación suya, aún secreta. Durante ese mes en que yo lo olvidé todo, él organizó una boda con su amiga, la llevó de luna de miel, y juntos, prometieron reencontrarse en otra vida, en medio de un campo lleno de flores. Un mes después, bajo una lluvia que calaba hasta los huesos, él cayó de rodillas frente a mí, con los ojos llenos de desesperación y la voz hecha trizas: —La droga solo duraba un mes... ¿Por qué me olvidaste para siempre?
Fugitiva con el hijo del magnate - Romance novels & stories
Noorie
Llevaba cinco años casada con Ethan Morgan, el magnate más famoso de todo el continente. En el mundo de los negocios, todos daban por hecho que me amaba más que a cualquier cosa. Incluso llegó a registrar una isla privada a mi nombre; un gesto de amor y ternura inimaginable para cualquiera. Sin embargo, un simple mensaje lo destruyó todo... Era su secretaria, Maya. Escribió a mi cuenta oficial, una identidad que nadie conocía, ni siquiera Ethan. Maya: ¡Detalles de salir con un billonario, ya sabes! Dice que su esposa no satisface sus necesidades reales. Solo yo logro excitarlo. Si no fuera porque necesita que ella le dé un heredero, ya estaría fuera de su vida. La foto que acompañaba el texto me destrozó el corazón: se estaban revolcando en la misma isla que él me había dedicado. En ese momento, supe lo que debía hacer. Fue suficiente con hacer una llamada.
Promesa rota: el amor que nunca llegó - Romance novels & stories
Helado
Cuando mis papás me llamaron para decirme que fuéramos a la casa de mi amigo de la infancia para conocer a la chica de su cita arreglada, él todavía seguía durmiendo profundamente a mi lado. Pensé que era una broma y susurré: —Marcelo, dicen que te han arreglado una cita. Soltó un «Ajá...» soñoliento y me atrajo hacia sus brazos: —Mi Luci, échame una mano después a elegir ropa y con el pelo, ¿va? Al notar que me quedaba tiesa, Marcelo abrió los ojos y soltó una risa burlona: —Oye, ¿qué te pasa? No somos nada más que sexo con complicidad, ¿no me digas que creíste que me iba a casar contigo?
Es hora de irme - Romance novels & stories
Raquel Valenzuela
Juan Shaw era el jefe de cirugía cardiotorácica más joven de Ciudad Puerto. Todos decían que tenía las manos más firmes y también que era el más insensible. Sin embargo, yo sabía que no era incapaz de mostrar ternura; ocurría que, simplemente, esa dulzura jamás estuvo destinada a mí. Al día siguiente de nuestro compromiso, mi padre sufrió un derrame cerebral repentino y lo ingresaron de emergencia. La enfermera me explicó que, por tratarse de un procedimiento de alto riesgo, necesitaba la firma de dos familiares directos en el formulario de consentimiento. Llamé a Juan enseguida; el teléfono sonó durante un largo rato antes de que atendiera. Al otro lado, se oían los débiles sollozos de una mujer. Era su exnovia, Whitney Jackson. —Whitney tiene una crisis de ansiedad y la estoy acompañando —murmuró Juan—. Pídeles en el hospital que inicien el tratamiento de emergencia primero. Apreté el bolígrafo hasta que los nudillos se me pusieron blancos. —El médico dijo que por la gravedad necesitan la firma de dos familiares. Mamá ya no está; solo te tengo a ti. Se quedó en silencio durante dos segundos, pero al volver a hablar, mantuvo el tono firme: —No seas exagerada. Aunque el hospital tenga sus procedimientos, no se negarán a salvarlo. Whitney ahogó un sollozo al otro lado. —Juan, no te quedes por mi culpa. Vete. Estaré bien sola, de verdad. —Quédate tranquila —respondió él al instante—. No me iré. Cuando terminó la llamada, la enfermera volvió a insistirme. Agaché la cabeza y me quedé mirando el anillo de compromiso en mi dedo. Lo había elegido Juan. En ese entonces, me dijo que el puerto siempre estaba cubierto por una densa niebla y que, si el anillo brillaba lo suficiente, me encontraría de inmediato. Aquel día, las luces blancas afuera de la sala de emergencias me cegaban. Estaba parada en medio de la niebla, pero no podía seguir esperándolo. Para cuando mi padre estuvo fuera de peligro, yo ya había pasado toda la noche esperando afuera de terapia intensiva. Al amanecer, por fin, Juan envió un mensaje: «Whitney ya se durmió. ¿Cómo está tu papá?». Observé el ferri atracado en el muelle tras la ventana. La niebla se había disipado. Había llegado el momento de irme.
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