El secreto de Emma.
Solo has lo que sientes, no tengas culpa, yo lo entiendo, eres muy joven.
— ¿Cómo sabes que me siento culpable?
— Amor mío, los ojos son las puertas del Alma. — Y mientras terminaba la frase, se acercó y me besó, un beso tan dulce, tan sincero.
Pero no sé qué les pasaban a mis hormonas, de pronto ese beso dulce parecía poco, quería más, lo necesitaba, empecé a besarlo con más pasión y cuando estaba por abrazar su cuello, el sujeto mi brazo vendado, para que lo dejara quieto.