Santo Pecado
No sabes con quién te metes, no me conoces aún, si llegas a hacerle daño yo…
Vico se rio estruendosamente, lleno de confianza y pagado de sí mismo, creyéndose intocable, invencible, y lejos de que la ira implacable de Adriano Bonuchi llegara a alcanzarlo.
— ¡No eres más que un pobre idiota! ¡Mírate! Ahora misma estás ante mi presencia de rodillas, ¿Qué creíste? ¿Qué podrías con todo? ¿Qué el mal y el terror nunca tocarían a tu puerta? ¡Está tan equivocado Adriano! Yo soy el mal encarnado y tú vas a pagar por todo lo que me debes, ¡Ya lo verás!