esposa por contrato
Las lagrimas se le desbordan recordando que meses antes le advirtió que algún día le pediría perdón e iba a lamentarse de tratarla como lo hacía, pero pensaba que eso estaba olvidado y que no había culpas entre los dos, el día a llegado con el empalándola como lo hace, entrando y saliendo de ella al tiempo que le susurra palabras cargadas de indulto.
Pero más podía pedirle a un hombre como su esposo, de rodillas no iba a ser o con flores como Gulio, o palabras bonitas imitando a Anker, no, obvio no, el es Stavros Makri Mitchell, su esposo y hombre que le pide perdón con su polla llenándola hasta el tope.
—Perdón mi amor—le suplica—no sabes lo arrepentido que estoy.