Corazón de Chocolate
Me picó la curiosidad y quería preguntarle qué era eso de lo que quería hablar, pero mejor era a que estemos todos en confianza.
La muchacha vino primero con nuestros pedidos y luego volvió trayendo el Vulcano Everest de Aren, el cual era una copa helada ENORME, con diez gustos distintos de helados, crema chantilly, frutas, nueces, almendras y avellanas, salsa de chocolate y obleas dulces, yo miré aquella monstruosidad mientras Aren se relamía.
—Te apuesto $20 a que no lo termina —le dije a Ayaka.