Mi Cara
¡Realmente le gustaba!
Parpadeó y contempló en silencio el rostro joven y angelical de ella. Él era el mujeriego más temerario, cuyo nombre había estado vinculado a mujeres famosas durante los últimos dos años. Jamás se fijaba dos veces en una misma mujer; no en vano le apodaban «Donnelly, el rompecorazones». Le costaba creer que hubiera empezado a sentir algo por una chica ocho años menor que él. ¿Cómo había sucedido aquello, cuando ella no había hecho el menor intento por seducirlo? Mientras todas las demás mujeres se esforzaban por llamar su atención, ¡Cara estaba ocupada librando su propia batalla!