Corazón de Fresa
Yo negué con la cabeza aunque era evidente que el rubor me delataba, pero mamá no dijo nada.
La casa había sido decorada con muchos globos de todos los colores, guirnaldas y carteles, pero el centro de la atención era un pastel decorado con los colores de la casa Ravenclaw, «¡la casa de los sabiondos!», cómo decía mi hermana Catrina, y ranas de chocolate, un cartel que rezaba "Feliz Cumpleaños, Dante".