Aullido de medianoche
—Creo que deberíamos llevarla, o terminara enferma — continúo diciendo el pequeño.
Regina suspiro, no podían darse ese lujo, los centros de rehabilitación eran costosos, algo que no podrían permitirse ni aunque lo quisieran, su pequeño sueldo y la pensión apenas alcanzaban para sobrevivir mes a mes, aquella posibilidad no estaba a su alcance.
—No te preocupes, vere que puedo hacer — respondió sonriendo a su hermano menor, pero sabiendo que lo que pedía no era posible.