Un Anhelo Sin Final
Si el matrimonio fuera una apuesta, ese certificado de matrimonio falso sería la mejor prueba de que había perdido la apuesta.
En medio del sueño, Laura apareció frente a ella, gritando:
—Alba Flores, tú eres falsa, ¡yo soy la verdadera señora Sainz!
Alba negó con fuerza, histérica:
—¡No! ¡No lo creo!
De repente, Carlos apareció detrás de Laura y la miró fríamente.
Alba, aferrándose a un salvavidas, gritó:
—Carlos, dile que yo soy su esposa.