De Su Amor a Su Venganza
Eso lo debes a Mariana.
Emiliano asintió.
—Lo haré. Ella será mi esposa. Se lo merece.
—Y Mirna, ¿tú estás bien con todo esto?
Mirna, que había permanecido en silencio tras la bofetada a su hija, se sintió por primera vez “vista” por su esposo. A punto de quebrarse, se aferró a su brazo.
—Estoy bien, amor. Tienes razón. Lo de hoy fue imperdonable. Inés rompió algo sagrado entre Mariana y Emiliano.