Tuvimos Un Hijo
Marzo
La primavera debiera tener su nombre, porque ella florece en una sonrisa, una mirada y en su garganta donde descansa un vergel, florece el celestial canto de un ángel, al que deseo con ardor y locura, pero soy indigno de siquiera tocar sus alas.
Estoy evitando a toda costa incidir, pero sucederá, llegará el día en que perderé la cabeza con solo rozar sus labios y no me detendré.