La Esposa Que No Amo: Una madre para mi hijo
Serena Castelli.
No sé por qué, pero mi pecho se aprieta, mi pulso se dispara. Lo repito en mi cabeza, probándolo, como si fuera una palabra que alguna vez mastiqué. No hay recuerdos, no hay caras, pero algo en mí se despierta, un eco que me quema las entrañas. Mi mano tiembla, y Nico lo nota.
—¿La recuerdas? ¿Puedes recordarla?
—¿Quién es? —pregunto, mi voz más débil de lo que quiero, casi un murmullo.