CUANDO LA PERDÍ
Ella mira a la porcelana en su mano y luego me vuelve a mirar a mí, como si no pidiera creer lo que acabo de decirle.
—¿Quién eres? —Me pregunta, y yo guardo silencio un momento porque estoy demasiado centrado mirando su cuerpo de forma lasciva, pues debo admitir que es muy hermosa, y realmente me gusta, por primera vez siento que quisiera devorar los labios de alguien, y son los de esa mujer que tengo frente a mí.
—Así que tú eres la nueva enfermera que cuidara a Ava.
—No soy enfermera, soy pedagoga infantil, con cursos en primeros auxilios y experiencia en el manejo de niños con la condición de Ava, y si soy la nueva persona q