Solo un: ¡Sí, acepto!
Vuelvo a mirar hacia todos lados, esperando tal vez que quien sea está adentro, se dé cuenta que yo no soy Jackson, pero nada sucede.
Sin dudarlo más, abro el sobre y saco el papel que tiene dentro.
“Cuando un corazón elige a una persona, el resto da igual...el mío, te eligió a ti.”
Abro los ojos, sorprendido; sea quien sea el receptor de esta frase, le están confirmando unos profundos sentimientos. Pienso en Jackson y en la posibilidad de que sus sentimientos sean correspondidos, por mucho que me cueste aceptar que esa mujer del diablo tiene sentimientos.