Siempre rechazada, nunca amada.
Te lo pido, hijo, no me mates, no me mates.
—Yo no soy quien te está matando, ya te dije, eliges la sopa que quieras tomar y ese será tu destino, así de simple.
—¿Qué tiene la sopa? —pregunta entre lágrimas.
—Bien, mujer, elige la sopa que no tengo todo el día; si eliges bien, te enviaremos bien lejos como tú querías, a trabajar para que aprendas cómo se gana el dinero duro, y si no, bueno, también te irás lejos de este mundo… —Vincent se burla, mientras la espera. —¿Qué estás esperando? Ni pienses en botarlas, porque puedo hacer las cosas más fáciles eligiendo por ti; esto es solo un castigo para lo que realmente te mereces. No me hagas llevarte allá debajo de nuevo y darte de comer a los p